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El cuerpo está lleno de canales invisibles y vitales. Identificarlos puede implicar un retorno a la China de hace más de 2.000 años o puede ubicarnos en la India continental del siglo IV d.C., cuando el tantra se consolida como un sistema filosófico de investigación sobre el ser y el devenir.
En su acepción antigua, tantra significa extensión, expansión, desarrollo, proceso y puede comprenderse hoy como aquello que amplía el conocimiento, en especial el conocimiento de sí. Para el tantra existen canales, recorridos, electricidad y miles de fluidos que permiten un centro de investigación, exploración y disfrute desde el cuerpo propio. Manos y pies, cabeza y rodillas, cuello y coxis, son como estaciones de tantos impulsos que nos despiertan y nos sacuden.
Complejo e incomprendido, este conjunto de prácticas es certero y es más que la simple búsqueda del placer sexual. Es la comprensión amplificada de lo que somos y lo que vivimos. El cuerpo ni se rechaza ni se glorifica. Eso es tantra. Técnicas de comunión, técnicas de respiración, técnicas de análisis, técnicas de silencio que muestran una ruta para la comprensión del momento vital y presente. Prácticas de observación definidas y estructuradas sobre las pulsaciones primarias, los momentos de reproducción, los instantes de placer y de dolor. Indagaciones que son concretas, sistemáticas, detalladas y que llevan a estados ampliados de la conciencia de vida.
Tantra es estar en alerta ahora. Es saber que la comunión con otro ser pasa por reconocer su fuerza y disfrutar de su presencia. Pasa por el respeto. Tantra no es sexo, pero tampoco deja de serlo. No es refrenarse; tampoco es desbocarse. Es un valle y es también un pico. Tantra es el disfrute y el aprecio a la vida. Mantiene el éxtasis como parte de una declaración vivaz donde el encuentro sexual es una parte del eterno fluir de posibilidades.
Escoger la vía tántrica no las hace a ellas cortesanas ni a ellos machos cabríos. Requiere de audacia y cabeza anclada en lo cotidiano. Es vivir el cuerpo como el don de libertad que es. Con el tantra, el estar encarnado es más que una pulsión inconsciente, es un andareguear infinito y orgásmico.