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Hace algunos años participé como invitada en Deleitarte, Salsa y Sabor, encuentro iberoamericano de gastronomía de origen, realizado en la pachanguera ciudad de Cali.
Entre los muchos temas que se trataron, llamó mi atención la conferencia del arquitecto español Héctor Ruiz Velásquez*, quien con el título de esta crónica presentó una magistral conferencia, la cual cayó como anillo al dedo para el actual momento que vive la Sultana del Valle, dado que el resurgimiento de nuevos restaurantes en esta ciudad no tiene antecedentes en ninguna otra ciudad de Colombia. Se deja de ir a Cali por seis meses o un año y la nueva oferta rebasa la docena de restaurantes. No en vano, en los últimos cinco años el número de restaurantes “bien acondicionados” sobrepasa la treintena. No son negocios de pipiripao; se trata de lugares con filosofía, estilo, carta bien pensada, mobiliario adecuado, lencería, equipos y accesorios profesionales y un chef de escuela al frente de los fogones…
En mis años de comentarista gastronómica, cada vez que me refería a un restaurante, jamás dejé de hacer observaciones en lo referente a su atmósfera interior, sus detalles en diseño corporativo, su mobiliario de comedor, su eventual barra de bar y sus baños. Hasta hace unos 10 años, difícil era encontrar un restaurante que hubiese llamado un arquitecto para su concepción interior y exterior. Lo que más se ha destilado en nuestro medio —y esto acontece en todo el mundo— es entrar a reformar casas, bodegas o locales, y aunque muchas veces se lograron propuestas completamente acertadas, la media ha obedecido siempre a necesarias reformas funcionales en el interior del comedor y nada más. Hoy las cosas vienen cambiando y da gusto ver cómo una nueva generación de empresarios valoran la importancia del profesional de la arquitectura, invitándolo a participar en la concepción del negocio. En este asunto de los restaurantes, la arquitectura es un ingrediente culinario que, aunque puede salir costoso, la mayoría de las veces que se aplica en la receta atrae cientos de comensales… y los amaña.
* La página del arquitecto Héctor Ruiz es www.ggrvarquitectos.com