Persiste el estancamiento

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

El panorama de la economía colombiana se ha enrarecido. Los indicadores de confianza del consumidor y el productor declinaron drásticamente al final del año. Los precios del petróleo luego de una leve recuperación continúan cayendo. La reforma tributaria género una gran incertidumbre. Se espera que los ingresos suban en el presente año, bajen en el siguiente y obliguen en un año y medio a una nueva reforma tributaria. Al parecer, la reforma pensional se postergo para el próximo año.

El comportamiento descrito es el reflejo de una economía débil que se mantiene por debajo de la tendencia histórica. El país lleva más de cuatro años con crecimiento del producto por debajo de la tendencia histórica. En el último año entró en un estado de cero crecimiento del empleo.

La explicación está en la política macroeconómica que no ha logrado igualar el ingreso nacional con el gasto y sostiene un sector externo deficitario. La caída de los precios del petróleo significará un déficit en cuenta corriente de 3.5% del PIB, qué no será fácil de conciliar con el déficit fiscal de 1% de la regla fiscal. De hecho, se acentuará el exceso de ahorro que ha mantenido la actividad productiva por debajo de su potencial.

La verdad es que la regulación monetaria por la vía de la tasa de interés en un marco externo deficitario ha resultado ineficaz. La baja de la tasa de interés no genera la devaluación ni la liquidez para impulsar la inversión. La reducción del déficit en cuenta corriente aumenta el exceso de ahorro y contrae la producción. La solución no puede conseguirse por la tasa de interés. La corrección de uno agrava al otro.

No menos diciente es el mercado laboral. El empleo crece cerca de cero con respecto al año anterior. Así, la caída de la actividad productiva se ha manifestado en su mayor parte en el empleo. La explicación no está en que la ocupación y el empleo sean sustituidos por los robots, como lo predice las teorías de alta sustitución del capital. Lo que se tiene es una deficiencia de demanda ocasionada por las disposiciones de política monetaria y fiscal.

A todo esto se agrega un marco internacional indefinido. El consenso teórico se realizó alrededor del modelo IS-LM-FF´ que considera que la baja de la tasa de interés reduce el ahorro, aumenta la inversión, incrementa las exportaciones y disminuye el déficit en cuenta corriente. Pero en los últimos 15 años la economía mundial operó con un exceso de ahorro que es aceptado en influyentes medios académicos y rechazado por los bancos centrales. En todas partes se colocan las tasas de interés por encima de la inflación para mantener la ficción de valores positivos. En días pasados la Reserva Federal de Estados Unidos determinó la elevación de la tasa de interés, anticipó dos alzas para el presente año, que fueron rechazadas por los mercados y obligaron a los directivos del influyente organismo a retirarse. Quiérase o no, las tasas de interés tienden a cero. Se abre camino una nueva concepción en que la consistencia macroeconómica no resulta de la tasa de interés, sino de las instituciones de planificación.

En síntesis, se ha configurado un estado de ahorro y cuantiosos déficits en cuenta corriente que se auto-sostienen. La fórmula mágica de la devaluación y el aumento de la inversión no existe. La corrección de las dos falencias sólo se puede lograr con un cambio estructural de la balanza de pagos hacia bienes de mayor productividad y complejidad y un sistema coordinado de la política fiscal y monetaria. De esa manera, la reducción del déficit en cuenta corriente y del exceso de ahorro recuperarían el crecimiento y evitarían el deterioro del mercado laboral.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido