Publicidad

Tasas de interés especulativas

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

A mediados del siglo XX se proclamaba en las teorías económicas dominantes que el comercio internacional es un juego en el que todos ganan. Hoy la inconformidad en Estados Unidos y en Europa está precisamente en el incumplimiento del dogma.

La experiencia acumulada durante 60 años revela que el comercio es una confrontación en que unos ganan y otros pierden. Los mayores beneficios recaen en los países que tienen mayor demanda por sus productos de ventaja comparativa; en la práctica están representados por las economías con superávits de balanza de pagos, como Alemania y los Tigres Asiáticos. Por su parte, los perdedores son aquellos que tienen limitaciones de demanda que generan déficits en cuenta corriente financiados con inversión extranjera. En este grupo se encuentran los países del sur de Europa y los países ricos en recursos naturales, y desde luego Colombia. El libre comercio, el desmonte arancelario, los TLC y el tipo de cambio flexible le significaron al país una estructura débil que se manifestó en 1999 en un déficit en cuenta corriente de 6 % del PIB y tasa de interés de 70 %, que lo condujo a la mayor recesión de la historia registrada.

Ahora se está repitiendo la historia. La operación con superávits en cuenta corriente durante diez años y la caída de los precios del petróleo llevaron de nuevo a un déficit en cuenta corriente de 6 % del PIB. Primero, la escasez de divisas ocasionó una devaluación masiva que no redujo el déficit en cuenta corriente y provocó la elevación de la inflación. Luego se procedió a elevar las tasas de interés para reducir la inflación mediante la entrada de capitales. El dispositivo no ha logrado bajar la presión inflacionaria y generó un estímulo perverso. Los inversionistas obtienen recursos a menos de 1 % en los mercados internacionales de capitales y los colocan en Colombia entre 8 y 10 %, convirtiendo al país en el paraíso de las tasas de interés especulativas. Lo grave es que la ganancia especulativa se realiza a costa de los intereses de los TES que son cubiertos por los contribuyentes o por las utilidades de las empresas.

La operación es claramente contradictoria. La elevación de la tasa de interés atrae los recursos del exterior que se colocan en TES o en otros activos del sector financiero, y al contraer el crédito, impide que se materialice en gasto efectivo. Se configura un exceso de ahorro sobre la inversión que deprime la producción y el empleo, y tiene como contraparte una contracción de la liquidez que asfixia la economía. Por eso, la actividad productiva ha entrado en un proceso de caída ante la mirada atónita de los economistas oficiales.

No menos dicientes son las repercusiones legales. La Constitución establece que el Banco de la República sólo le puede conceder préstamos al Gobierno mediante la aprobación unánime de todos los miembros del organismo. Sin este requisito, la junta no tiene discrecionalidad para emitir bonos de endeudamiento al Gobierno, y menos para elevar los intereses con el fin de atraer inversionistas que coloquen los recursos en TES con intereses a cargo de los contribuyentes.

Las elevadas tasas de interés y la inversión extranjera pretenden superar deficiencias estructurales de la balanza de pagos causadas por el libre mercado dentro de un marco recesivo y especulativo. Es el peor de los mundos. Lo que se plantea es un nuevo modelo de políticas industriales y agrícolas, comerciales, cambiarias y financieras que reconozcan la realidad del comercio internacional, reduzcan el déficit en cuenta corriente y aseguren su consistencia con el crédito privado y el déficit fiscal.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido