Publicidad

¿Réquiem por los debates presidenciales?

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

EN LOS ÚLTIMOS AÑOS, LA PLAZA pública, como escenario para que los candidatos se den a conocer y presenten sus propuestas de campaña, ha sido reemplazada por los recintos cerrados, los medios de comunicación y las vallas publicitarias.

En parte, esto obedece a razones de seguridad por los riesgos de posibles atentados. Pero también, a una tendencia cada vez más generalizada, no sólo en Colombia, sino en todo el mundo, que se refleja en la creciente “mediatización” de la política, la cual va acompañada de la prevalencia de las imágenes sobre los contenidos.

Esto no solamente afecta a las campañas, sino a los candidatos y candidatas que no “registran bien” o a los que no tienen los recursos económicos necesarios para pagar los elevados costos de las campañas publicitarias. Y de alguna manera, puede empobrecer la política y el debate en torno a las ideas y las propuestas, y por ende incide en que los ciudadanos acaben votando sin saber qué están planteando quienes aspiran a ser sus representantes y cuál será su programa de gobierno.

Esto no debe ser leído como una evocación nostálgica a los discursos “veintejulieros”, y mucho menos como un rechazo a muchas de las maravillas que nos ofrecen hoy en día la tecnología y los medios de comunicación. Por el contrario, es un llamado para que, haciendo uso de estas herramientas, los candidatos y los partidos no descuiden los contenidos.

En este sentido es lamentable que faltando casi dos meses para las elecciones presidenciales, algunos de las y los candidatos ya se estén negando a participar en los debates públicos. La suspensión hace unos días de un debate organizado por la revista Semana, por la cancelación a última hora de los candidatos Sanín y Santos, es un mal presagio de lo que puede suceder en las próximas semanas. Si bien no hay nada que obligue a los aspirantes a asistir a los debates organizados por los medios de comunicación, no hacerlo debería acarrear una sanción social contra los candidatos por parte de los ciudadanos, de manera que el costo de la ausencia sea mayor que el de una eventual respuesta desafortunada.

El voto informado es un prerrequisito para que las elecciones sean más que una simple formalidad que se repite cada cierto tiempo, y para que los ciudadanos puedan exigirles rendición de cuentas a los elegidos. Y los debates son una oportunidad para enriquecer la controversia, para identificar puntos de encuentro, pero también las diferencias y los disensos.

Nota: Quiero rendirle un homenaje a Doña Emperatriz de Guevara, una mujer que con su valor, su entereza, su dignidad y su discreción se ha convertido en un ejemplo para todos los colombianos. Movida por el profundo amor por su hijo, y en medio de su dolor, nos ha mostrado que en un país tan golpeado por la violencia, actuar motivados por la sed de venganza o por la retaliación no produce nada bueno. Y que por el contrario, puede traer más violencia. Doña Emperatriz nos enseñó que las cosas se pueden hacer de una manera diferente, sin causarles dolor a los demás.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido