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Tengo dos nacionalidades.
Una de ellas colombiana, con mucho orgullo, y la otra holandesa, con mucho orgullo también. Eso no quiere decir que los granos de sal no existan por todas partes pero hay algo que admiro de la sociedad de los Países Bajos. Desde hace más de 400 o 500 años, los billetudos holandeses establecieron y compartieron su dinero con los menos afortunados en instituciones llamadas “hofjes”.
¿Qué son las “hofjes”? –se pronuncia joflle-. Albergues de caridad muy bien puestos, construidos en épocas antiguas. Sitios para que especialmente mujeres de escasos recursos económicos o viudas fueran acogidas y tuvieran un sitio amable donde pasar el resto de su vida. Eran construidas y mantenidas por familias pudientes que a su vez obtenían ciertos beneficios, por ejemplo: las personas que residían en una hofje debía rezar a diario por sus almas, lo que ayudaría a que una vez pasado al otro toldo tuvieran entrada directa al cielo, obvio. Debo aclarar que el principio de generosidad era lo que primaba.
Esto es una muestra de cómo Holanda a través de instituciones de y para los sociedad ha tenido la visión de construir un país más humano, menos frágil, más dirigido a la comunidad.
Las hofjes comenzaron en el siglo XVI o quizás antes y de ahí para adelante. Hoy son monumentos nacionales habitados no necesariamente por gente de pocos recursos económicos. Lo interesante del tema es que la sociedad tenía conciencia ciudadana y no fueron resultado de leyes de gobierno. En el You Tube observarán que no se trata de sitios lúgubres ni mucho menos, pero había, eso si, normas muy estrictas que debían cumplirse, como bañarse por lo menos una vez al mes.
Por lo general eran 12 pequeñas viviendas (de unos 40 metros cuadrados cada una) alrededor de un patio con jardín donde se encontraba una bomba de agua de mano para el uso comunitario. Las rodeaba un muro para alejar a sus habitantes de las miradas de los vecinos. A quienes ahí vivían se les ofrecía no sólo el techo, sino también un poco de carbón y de pan, así como algo de dinero para otras necesidades. También tenían asegurado un entierro digno cuando llegara el momento.
El concepto me parece que muestra porqué Holanda ha ido a la vanguardia de la idea de un estándar de vida que beneficie a su pueblo. Se podría decir que la revolución comenzó por las clases pudientes. En ese sentido no ha habido ninguna fórmula mágica y se evitó el discurso: “yo le quito al rico para ahora yo ser rico y que el rico sea pobre”, es decir la redistribución del ingreso a lo bestia como se ha dado en otras latitudes.
Espero que el You Tube les dé una idea.
Que tengan un domingo amable y unas Navidades muy felices.