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La corrupción

Enrique Aparicio
08 de noviembre de 2014 – 11:50 p. m.

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Para mí el término corrupción pasó de moda hace rato.

La palabra se volvió tan común que ya no impacta, pues no dice nada. Leer en los periódicos o escuchar en la tele que encontraron una gran corrupción en las obras de… cualquier cosa, obvio proyecto manejado por el Estado, es un lugar común. Claro está, al leer sobre las obras se percibe como algo nebuloso, políticos metidos en un embrollo raro. El Estado crea una comisión investigadora, sale el político de turno que ante todo defenderá su honor, y así una palabrería que termina por enredar lo real , lo que verdaderamente pasó, o sea, de nuevo, al que robaron fue al ciudadano de a pie, al que paga impuestos. Cierto. Seamos prácticos, en los gobiernos no existe corrupción, eso enreda las cosas, existe robo al contribuyente en vivo y en directo. Los titulares deberían ser: “Le acaban de robar al contribuyente 10 billones de pesos que el Estado pagó por hacer un puente que hasta la fecha no existe.”

Seríamos más precisos si se habla de robo, no de corrupción. En el barrio xxx los contribuyentes tuvieron un robo de 3 billones de pesos cuando el alcalde, que prometió luz y alcantarilla, decidió que la provisión aportada para esta obra debía comenzar por embellecer su casa y las de cuatro amigos y el resto del pueblo que espere. O el caso del político encargado del proyecto de parques para los niños que resultó envuelto en un escándalo de corrupción y está siendo investigado. No y No. Se debe titular: “Se acusa al político -cualquiera- que se robó el dinero de los contribuyentes que estaba destinado a la construcción de parques para niños.” Seguramente saldrán todos los vivos del mundo haciendo declaraciones de su inocencia.

Veamos un ejemplo concreto. España con su gente trabajadora y amante de su país, con una tasa de desempleo que asusta (por lo menos aquí en Europa) y los políticos llenándose de dinero, robando sin pereza.

Comencemos por la institución Caja Madrid –caja de ahorros-. Un establecimiento bancario donde el Estado es mayoritario. Fue utilizado en los últimos años para encumbrar políticos fieles al partido de turno, en este caso el Partido Popular (PP), donde maquinaban cuchicheos comerciales con gente del mismo partido para pagarse favores. Pero aquí viene lo mejor. Quien se subía a esta corbata de las buenas, gozaba entre otras cosas de la ahora llamada tarjeta de crédito opaca. Así pues uno de sus presidentes, ahora en manos de la justicia, giró la bicoca de unos 500 mil euros, multipliquen 500.000 x 2.300, en botellas de vino, viajes, safaris y el resto. Otro que ocupó tan deliciosa posición fue el español Rodrigo Rato, quien pasó una breve estadía en el Fondo Monetario Internacional, y también uso la tarjeta opaca para “subsanar estrecheces personales».

A lo que voy es que esta gente, acusada ahora de corrupción y que está siendo investigada, suena impactante. Se trata de un robo a los contribuyentes pues ninguno de los damnificados en su sano juicio hubiera aceptado que el presidente de Caja Madrid se fuera a un safari y comprara miles de euros en vinos por cuenta del bolsillo de quienes pagan impuestos.

Sigamos. El PP ahora se encuentra en un lío de proporciones enormes. Mientras la clase trabajadora la está pasando re-mal, algunos de sus dirigentes no tienen otra alternativa que pedir perdón. El señor Rajoy, presidente del gobierno, con una frase que algún día lo hará celebre, declaró en otra oportunidad: “… hay corrupción pero no tanta como dicen”. El cinismo de los políticos, en cualquier parte del mundo, no tiene límites. Alguien decía que un buen político es el que promete hacer cosas durante la campaña, para luego explicar por qué no las ha podido hacer.

Volvamos al PP. Hace un tiempo su actual extesorero el señor Bárcenas, a quien todo el mundo temía, era quien repartía los sobres entre los políticos. Pago de favores y lo que sea. Con una llamada “contabilidad B” mantenía la relación de los pagos hechos, por seguridad y amenaza, pero todo explotó. De ahí se destaparon innumerables casos de corrupción. Hombre, no, de robo directo a los contribuyentes. ¿Cómo que corrupción? Cuentas en Suiza, lavado de dinero y sigamos.

Esta nota no es para deprimir a nadie, pues no es sino ver las noticias, para que lleguemos a la conclusión que es más sano comenzar a leer de nuevo Caperucita Roja. A lo que voy, España, aburrida con este saqueo al bolsillo de gente de buena fe, creó el partido político “Podemos” con el fin de dar esperanza a todos los españoles que requieren una visión nueva, una esperanza y eso debemos tomar nota y aprender en Colombia.

Enrique Aparicio Smith – Holanda, noviembre 2014

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