No todos los Maduro son iguales

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Cuando aterrizamos en este planeta nos rodeamos, en general, de una sociedad que busca cultivar por un periodo al Ser niño, a la imaginación sin límites, por eso existen los cuentos de Hansel y Gretel, los de hadas protectoras y una infinidad más, que son comprendidos por el Ser niño que crea un vínculo sin complicaciones con comunicaciones prácticas y afectivas con el mundo de la imaginación, es decir, la fantasía de donde hay bosques encantados.   

Poco a poco esa misma sociedad que recibió al menor que hablamos, comienza a alambicar los conceptos sencillos y lo que al principio fue un universo amable y fácil, el entorno nos muestra sus verdaderas intenciones en sus paradigmas para conseguir la felicidad: trabajar duro y sin descanso para hacer buena plata. Se inculca el miedo a perder al status, el temor al qué dirán.  Es el inicio del camino a ser grandes, a ser adultos. 

George Maduro (1916-1945), pertenecía a una familia de judíos sefarditas de muy buena posición económica en Curazao, capital de las Antillas Holandesas.  Sus padres lo enviaron a Holanda, a la Universidad de Leiden, a estudiar leyes.  Estalló la Segunda Guerra Mundial y él prestó servicio en el batallón de húsares del ejército holandés.  Se vinculó a la resistencia.  Fue hecho prisionero por los nazis. Tras una serie de escapatorias, en la última fue traicionado y enviado a Dachau.  Allí murió una semanas antes de la liberación por parte de los Aliados.

Los padres de George Maduro entregaron el capital para la construcción de Madurodam, que se inauguró en 1952.  La exhibición es una colección, en miniatura, de sitios emblemáticos de Holanda.  El aeropuerto, el puerto, los canales de navegación, trenes y otras actividades comerciales, además de palacios donde han vivido miembros de la familia real holandesa.

La entrada a esta magnífica experiencia muestra como los niños siguen siendo niños y los adultos vuelven a ser niños.  La donación de la familia Maduro permitió la prolongación del nombre del Húsar del ejercito, George Maduro, hasta la fecha y muy seguramente por mucho tiempo más.

Es importante anotar que esta Holanda en miniatura tiene un propósito social: desde que se inauguró hacen donaciones anuales a diversos proyectos que beneficien a los niños, que son elegidos por un comité.  El Fondo Madurodam para la Infancia ha repartido 32 millones de euros desde su fundación.

El You Tube muestra una pequeña parte de esta experiencia. En la tomas de video escogí algunos aspectos puntuales, además de unas construcciones que me llamaron la atención.   El público de grandes y niños podrán ver los aviones de KLM parqueados en Schiphol, el movimiento de la gran exclusa construida con tecnología holandesa que se acciona cuando se corre el peligro de que el mar pueda inundar parte del país e incluso las medidas que se toman cuando un barco se incendia, es decir los equipos de remolcadores con mangueras que se encargan de apagar el fuego.  También se pueden ver el palacio Het Loo, la torre de la Catedral de Utrecht, el Palacio de la Paz, el Museo del Reino y el Ayuntamiento de Gouda con el mercado de quesos en su plaza entre muchos otros.

El día que estuve, Holanda mostraba una de sus mejores caras con un tiempo espectacular para un país de Mar del Norte.

Que tenga un domingo amable.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido