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Federación es la historia dentro de una historia de Colombia. Sus creadores, hombres visionarios y sobre todo con una mente práctica, vieron la necesidad de darle al café el puesto que merecía dentro de nuestra economía.
Sin internet ni todas las facilidades de transporte y comunicaciones actuales, la idea tomó forma y la institución creó sus propias relaciones, abanderada con el nombre de nuestro país y del café.
Los mercados internacionales fueron creando sus propias estrategias y las grandes tostadoras europeas y americanas empezaron a dominar el mercado. Gracias a su calidad y sabor, el café colombiano adquirió la fama de excelente y varias tostadoras, como el gigante holandés Douwe Egberts (hoy asociado con una empresa norteamericana), empezaron a usar el café colombiano en su mezcla.
La Federación, como los grandes negocios que han subsistido los tiempos, debió adaptarse a nuevas formas de relaciones comerciales. La interacción de los productores en el resto del mundo creó un mercado de múltiples ofertas para ofrecer a compradores desde los cafés tradicionales centroamericanos, colombianos, brasileros, hasta de sitios más lejanos como Etiopía, India y Vietnam, por lo que la labor de ventas se volvió más difícil. La actual generación de ejecutivos debe confrontar ese reto, es decir, darles a los caficultores un servicio a nivel de compradores internacionales que coticen los diferentes cafés al mejor precio posible. Es cierto que las cotizaciones a través de la Bolsa de Nueva York son una clara guía de cómo se comporta el mercado, pero como un hecho informativo no tiene soluciones que el sector cafetero necesita.
Este año se realizó en Ámsterdam la feria más grande de café en Europa, World of Coffee, que reunió a casi 11.000 visitantes de todo el mundo y más de 250 expositores: desde productores, comercializadores y tostadores, hasta fabricantes de maquinarias diversas, de material de empaque e incluso de tazas y jarras. También hubo competencias para elegir al mejor barista, que por cierto ganó Agnieszka Rojewska, de Polonia, la primera mujer en recibir este premio.
El país invitado fue Colombia, muestra del interés que nuestro café ha generado alrededor del globo, a cuya producción se dedican unas 550.000 familias que generan unos 14 millones de sacos al año, de los cuales se exporta el 92 por ciento (Fuente: Federación Nacional de Cafeteros). A lo largo de los tres días que duró la feria se destacaron también los esfuerzos que se han hecho para producir de manera sustentable, como el programa “Manos al agua”, de manejo inteligente del vital líquido, que ganó un premio de la Asociación de Cafés Especiales (SCA).
Quiero agradecer a Carolina Castañeda y a Marcela Vivas, de la oficina de la Federación en Ámsterdam, por la ayuda que me brindaron durante la feria.
Anexo un YouTube con segmentos de video hechos por mí, sobre el evento de World of Coffee.
YouTube:
Que tenga un domingo amable.