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Políticos que se la pasaron de vivos a muy vivos: Grecia

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Antes de seguir vamos a ilustrar el tema con un cuento que me echó un alto funcionario de alguna de esas inmensas instituciones financieras (gracias Anita).

“Un político de algún país latinoamericano fue a visitar a un colega y llegó a una mansión para caérsele la quijada a cualquiera. El mandamás, súper orgulloso, lo invitó a sentarse en la enorme terraza:

-¿Y todo esto?, preguntó el recién llegado.

-¿Ves esa autopista allá?- una excelente, de 4 vías.

-Sí, claro.

-Pues 20% – le dijo guiñándole el ojo.

Tiempo después el invitado le pidió que ahora fuera él quien pasara por su casa. Este personaje llegó a un palacete, con tres piscinas, caballerizas, pista de aterrizaje.

-¿Y todo esto?

-Muy fácil – le dijo y lo llevó frente a un inmenso ventanal en la espaciosa sala-. ¿Ves la autopista espectacular con divisiones, jardines, puentes peatonales, iluminación y demás?

El recién llegado comenzó a otear el horizonte pero no vio nada, ni autopista, ni nada que se le pareciera. Abrió y cerró los ojos varias veces. Ante su cara de asombro, el anfitrión le dijo, guiñándole el ojo:

-Pues 100%”

————————————–

El cuento griego puede ser, como dicen, un cuento chino. Grecia estaba o está llena de inversiones improductivas, no tenía recursos de ninguna naturaleza y sólo si los miembros de la Comunidad Europea le inyectaban una sobredosis de euros, podría salir adelante para pagar la burocracia y seguir funcionando. Después de muchos tire y afloje la comunidad procedió a soltarles el billete, bajo acuerdos de austeridad. Óigase bien, austeridad. El gobierno de ese momento firmó y se comprometió a cumplir. Tiempo después, según parece, la burocracia política no se sintió cómoda. Había que enfocar hacia afuera las protestas de los ciudadanos, fueron ellos quienes tuvieron que amarrarse el cinturón, no los ricos o políticos sino el ciudadano paga-impuestos; es decir, como en el caso de otros países, que la austeridad consiste en reducirle el sueldo a los maestros y aumentar impuestos a quienes no les queda otro remedio que pagarlos. Y así el resto de bellezas.

Como siempre, el paganini es… el ciudadano de a pie. Grecia se llenó de inversiones improductivas hasta el punto que los bonos emitidos por el gobierno servían para cualquier otra cosa menos para invertir en ellos.

El descontento de quien todos los días tiene que coger el bus lleno a tope fue aprovechado por los políticos y el partido Syriza, que amenaza con salirse de la Unión o restructurar los compromisos con la Comunidad Europea. Ya le trepanaron el cerebro a la ciudadanía griega y la convencieron que el pueblo estaba arrodillado. ¿Por quién?, por el resto de la Unión. Según los políticos griegos la canciller alemana, la señora Merkel, es en parte la culpable de sus desgracias. Nadie le explica a los paganinis que la señora Merkel prestó dinero de sus conciudadanos a Grecia y que espera que se lo devuelvan, de ahí que exija planes de austeridad, ¿será malo eso? El otro día estuve hablando con un amigo holandés y me sostuvo que los griegos “nos quieren tumbar” pues al salirse de la Unión Europea no pagarían la deuda que tienen contraída.

Aceptemos que en la republica helénica los políticos han sido gocetas con el dinero de los contribuyentes y de ahí viene el problema. Pero les queda mejor convencer al vapuleado contribuyente que está así porque la canciller alemana está obsesionada por la austeridad. El actual líder del partido griego ganador, Alexis Tsiripas, la acusaba de «llevar al pueblo griego al infierno”. Ahora atribuye la obsesión de la Merkel por la austeridad “a su ética protestante.” (El País, España, 28 de enero). Por favor no se rían.

Reconozco tener una gran aversión a las figuras de hace muchísimos años, donde las avivatadas de los políticos terminan trasladando todos los problemas a edificios llenos de funcionario pagados para hacer estudios y propuestas. Los edificios pueden ser el Banco Central Europeo, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, que no son centros de beneficencia y tampoco están llenos de hermanitas de la caridad dispuestas a olvidarse de las deudas.

Lo simpático del asunto de estos políticos que quieren enganchar los problemas a una masa de cemento, es que emergen como héroes que van a prometer liberar al pueblo de los malísimos, llámese Banco Central Europeo o el resto. ¡Qué ridiculez!

La amenaza de Grecia de salirse de la zona euro es tan plausible como el siguiente escenario: El gobernador de Cundinamarca decide que este departamento se independizará del resto de Colombia. Se llamará de ahora en adelante País Cundi-libre. Se impondrá la lengua chibcha como idioma oficial y en lugar de llamarse Gobernador, se titulará Jefe pluma blanca toro sentado. Lo de toro sentado es porque no va a hacer nada,

Por favor no lean sobre Grecia vs la Unión. Es pura y legítima mamadera de gallo. Grecia necesita de la Unión para salir adelante, pero también de políticos menos populistas, más honrados y comprometidos con su gente.

Enrique Aparicio – Holanda – Enero 2015

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