Publicidad

Una mujer de armas tomar

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Cuentan que tuvo muchos amantes, pero la verdad es que Catalina de Rusia tuvo solo 12.

Casada por 18 años con el zar Pedro III, más interesado en tocar el violín que a su mujer, sufrió un golpe de estado organizado  por Catalina misma.  Tres meses después del golpe de estado, Pedro III fue estrangulado por uno de sus guardas. Las malas lenguas cuentan que la emperatriz pudo haber metido mano en este suceso pero nunca se comprobó nada.

Asumió el liderazgo del imperio con el nombre de Catalina II.  Originalmente Sophia Auguste Frederika van Anhalt – Zerbst, nació el 21 de abril de 1729, es decir hace casi 290 años, en la ciudad polaca Stettin. Hija de un príncipe alemán (Prusia en ese momento) de una nobleza menor, léase poco billete.  Esta gran líder se fundió con Rusia y Rusia con Catalina. Era un personaje súper inquieto, leía, se interesaba  en el arte, teatro y política.  Durante su época de casada con Pedro III, un matrimonio arreglado como todos los de esos tiempos, fue relegada a un segundo plano por la familia de Pedro. Intereses ocultos familiares pensaron que Catalina sería una esposa dócil, fácil de manipular en la corte rusa. Gran error.

Vayamos un momento al origen de este tema para hoy domingo.  Comencemos por un magnifico palacio llamado de invierno: el Hermitage en San Petersburgo. Hoy el  museo más importante de este país  y uno de los más famosos a escala de las artes mundiales, que ha establecido algunas sucursales en ciudades importantes del mundo del arte, como Ámsterdam.  En esta capital cuenta con una bellísima filial donde recientemente inauguraron una exposición temporal sobre la emperatriz incluyendo obras de pintores famosos y joyas de incalculable valor como una réplica de su corona que tiene 11.352 diamantes –ver You Tube– .


Con una visión increíble se impuso la tarea de convertir a su imperio en algo más acorde con los valores de los países occidentales. Su primera compra masiva de obras de arte con la que inició el museo tiene una anécdota:

Resulta que en 1763, un importante y rico marchante de arte berlinés, Johann Ernst Gotzkowky, tenía problemas para pagar una enorme compra de cereales rusos que había hecho.  Con su agudo sentido comercial, Catalina la Grande aceptó saldar la deuda recibiendo una colección de 317 pinturas que estaban destinadas para Federico el Grande de Prusia y que le sirvieron como base del futuro museo Hermitage.

Pero detrás de esa mujer ambiciosa con un poder sin muchos límites, había un ser simple, organizado. Si bien es cierto que se refugió emocionalmente en varios amantes, se dice también que de haber tenido un matrimonio normal, no hubiera caído en el mundo de la infidelidad. La leyenda cuenta que antes de gozar los favores de la emperatriz el futuro amante tenía que someterse a un protocolo que incluía un examen de enfermedades venéreas. Vaya uno a saber, pero lo cierto es que aun los temores que podía causar en la corte por sus debilidades logró saber manejar el tema, pues la historia no la trata como la mujerzuela entregada a la vida loca.  Es más, cuando su amante preferido dejó de compartir su cama fue su principal apoyo para ayudarla a gobernar.  

También sus rutinas diarias eran un reflejo de su claro orden mental.  Se levantaba a las 7 y le traían un café muy fuerte. Permanecía en su estudio hasta la 9 de la mañana, luego recibía a sus oficiales hasta las 12.  Almorzaba y se dedicaba a contestar su correo y leer.  A las 6 de la tarde se reunía con huéspedes que se encontraban en el palacio y a las 10se retiraba a sus habitaciones salvo que hubiera teatro, en ese caso lo hacía a las 11.

Otro punto que mostraba su carácter era la lista de exigencias de comportamiento que redactó para la gente que era admitida al Hermitage, por ejemplo:

-Hable con moderación y no demasiado alto, para evitar que a otros le duelan los oídos o tengan dolor de cabeza.

-Discuta sin rabia o pasión.

-Acepte compartir cualquier juego inocente sugerido por otros.

-Todas las disputas deben quedar a puerta cerrada.  Y lo que entra por un oído debe salir por el otro antes de cruzar las puertas de salida.

Son anotaciones que demuestran la claridad con que manejaba sus relaciones ppublicas en una época donde los excesos de una corte eran lugares comunes.

La exhibición de la que le hablo es “Catalina, la Grande.  Diamante del Hermitage.”  Estará abierta al público hasta el 15 de enero de 2017.  Para mayor información: www.hermitage.nl

Que tenga un domingo amable.
 

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido