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El afán del gobierno por el hacinamiento carcelario, para lo cual anunció la construcción de seis mega-cárceles, nos lleva a pensar que muy pronto podría anunciar la creación de una sede alterna de la Casa de Nariño, debido al hacinamiento burocrático al que ha sido sometido el palacio presidencial.
Y este es uno de muchos temas que han quedado detrás de la cortina de los diálogos de paz; pero que es menester abordarlo, mientras el Presidente y las Farc nos distraen con abundante información mediática acerca de los detalles secretos que cada día divulgan y sorprenden sobre la negociación que, al parecer, ya estaba cocinada.
Pues bien. La Presidencia puso el grito en el cielo frente a la denuncia de la creación de más de once mil nuevos cargos públicos en el Estado, de los cuales más de ocho mil corresponden a entidades del gobierno, incluyendo los nuevos ministerios y las otras dependencias oficiales creadas para alimentar la Unidad Nacional. En aquella oportunidad salieron el Ministro de Hacienda y, tal vez, el fugaz del Interior y hoy de Minas, quien a propósito ha paseado por tres cargos en diez meses, a rechazar las denuncias y calificarlas como una exageración uribista. Sin embargo, la nueva burocracia creada cuesta cerca de $500 mil millones al año.
Expresé en esta columna –“La prosperidad burocrática” / abril 18 de 2012-, sin que hasta hoy se haya desmentido, que solamente el entonces ministro del Interior Vargas Lleras contrató una nómina paralela de 130 personas por prestación de servicios, con un costo que superaba los $3 mil millones.
Ahora, resulta alarmante que en la propia Presidencia de la República, es decir, en la Casa de Nariño, desde agosto de 2010, hayan incrementado la nómina de forma desconsiderada con el presupuesto de la nación. Es un exabrupto y un despropósito que el presidente Santos haya creado hasta la fecha 15 Consejerías, sin contar el rimbombante cargo con funciones indefinidas del ministro Consejero Lucho Garzón. Como también es un escándalo que haya nombrado 114 asesores en la planta de personal del Palacio. ¿Qué tanto harán?
Y como para un gobierno derrochador lo único que no cuenta es el manejo austero de los dineros públicos, en la Presidencia han considerado que la planta de personal no es suficiente para satisfacer el apetito burocrático de su entorno, entonces hasta la fecha han contratado una nómina paralela de 320 personas por prestación de servicios. Desde luego, más asesores.
A todo lo anterior, hay que sumarle los 250 empleados (profesionales, auxiliares, etc.) de planta que hoy cohabitan en la Casa de Nariño, además del personal de servicios generales. Y si hablamos de hacinamiento, tendríamos que agregar las 200 personas del esquema de seguridad cuando el Presidente se encuentra en el Palacio.
Habría que preguntarle a la señora contralora Sandra Morelli, a quien hemos elogiado por su espíritu valeroso en defensa de los dineros públicos, por qué no se ha pronunciado sobre este tema que si bien es cierto debe estar dentro de la ley, atenta contra el buen manejo fiscal, la ética y la moral públicas. Y qué bueno que el ejemplo comience por el hacinamiento burocrático en el Palacio Presidencial.
@emaciastovar