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La prosperidad burocrática

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Al parecer, el clientelismo del Gobierno-Santos es la única forma de sostener la Unidad Nacional, o de alimentar el descomunal apetito de sus nuevos amigos políticos, o el alto costo que paga el Estado por tener a “presidenciables” en el gabinete ministerial, o un nefasto intento de bajar los índices de desempleo. O, todas las anteriores.

Lo cierto es que el gran esfuerzo que realizó el expresidente Álvaro Uribe, durante su gobierno, cuando suprimió ministerios, embajadas y liquidó y/o transformó 464 entidades del Estado, que le permitieron al país ahorros e ingresos superiores a $25.4 billones; el actual gobierno lo borró de un plumazo al amparo de una innecesaria y gravosa reforma a la estructura del Estado, abusando de las facultades que le entregó el Congreso. 

Y así lo haya negado –tres veces- el presidente Santos, es un hecho cierto que su gobierno ha creado 11.838 cargos públicos, de los cuales cerca de 10 mil afectan las plantas de personal del sector central del ejecutivo, incluyendo por supuesto los nuevos ministerios con toda la carga que eso conlleva. Esto le representa al Estado un gasto mensual adicional de $ 37.418 millones aproximadamente.

Además, con un agravante: alrededor del 10% de los nuevos cargos tienen costos adicionales equivalentes por lo menos al 100% de su salario. Tales como primas técnicas, de vacaciones, por resultados, por dirección, vehículo, viáticos etc. Lo cual podría crecer en cerca de $3,750 millones la cifra anterior; para un total de $41.168 millones al mes. Al año cerca de $500 mil millones.

Todo lo anterior, sin tener en cuenta la creciente, exagerada y frondosa nómina de “altos” consejeros y asesores hacinados en la Casa de Nariño, de la cual nos ocuparemos en un futuro. Ni la otra nómina: la “paralela” de la Presidencia y de cada uno de los ministerios, de entidades adscritas, de institutos descentralizados, de superintendencias, etc.

A título de ilustración, solamente la nómina paralela del Ministerio del Interior, contratada por el “presidenciable” Vargas Lleras, desde el 7 de agosto de 2010 hasta diciembre de 2011, supera los $3.170 millones que cuestan los más de 130 contratos de prestación de servicios, sin incluir los convenios con organismos que suministran o alimentan los apetitos clientelistas del Ministro.

No menos alarmante es la situación en los ministerios de Agricultura y de Trabajo, entre otros, en donde dos “presidenciables” más hacen de las suyas, camuflados en aquella verdadera orgía burocrática orquestada desde el propio despacho del Presidente de la República.  

Si bien es cierto el estribillo del gobierno de Juan Manuel Santos es la “Prosperidad para Todos” o la “Prosperidad Democrática”, el insaciable clientelismo y la opulencia de su administración lo convirtieron en una verdadera “prosperidad burocrática” para sus pretensiones políticas futuras.

Ojalá la señora Contralora, quien se ha mostrado tan eficiente y acuciosa frente a la defensa de los dineros del Estado, haya iniciado las indagaciones fiscales no solo para suturar esa arteria rota, sino para recuperar dichos dineros que corresponden a la inversión social que no ha atendido el actual gobierno.

Twitter: @emaciastovar

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