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Soltando a ‘Karina’

Ernesto Yamhure
11 de marzo de 2009 – 11:00 p. m.

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EN TIEMPOS NO MUY REMOTOS, EL Estado, con el aval del Congreso de la República, amnistió e indultó a miembros pertenecientes de la guerrilla. Entonces, la verdad, la justicia y la reparación eran principios por los que nadie se preocupaba. Los derechos de las víctimas, a diferencia de ahora, no tuvieron a alguien que abogara por su reivindicación.

Hacemos referencia a los procesos de paz de comienzos de la década de los 90, cuando los delitos de secuestro, homicidio, sumados a las acciones terroristas y el tráfico de drogas ilícitas fueron perdonados. Todo en aras de la paz.

Los tiempos han cambiado. Ahora el acento está puesto sobre las víctimas y debe entenderse por éstas a un universo absoluto, sin que haya lugar a diferenciaciones estratégicas o políticas.

Surgió un interesantísimo debate sobre la conveniencia o no de excarcelar a Elda Neyis Mosquera, más conocida como Karina, antigua comandante del frente 47 de las Farc, estructura responsable de atrocidades inenarrables. Hay quienes aseguran que esta poco ilustrada mujer se entregó hace menos de un año por motivos militares y no como consecuencia de una profunda contrición que le iluminó la ruta hacia la paz y la reconciliación.

En gracia de discusión, podríamos decir que los diez meses de cárcel que hasta hoy ha pagado Karina bastaron para borrar de mente y alma su proclividad por los delitos de sangre.

¿Pero ese tiempo sí fue suficiente para hacer justicia? ¿Las víctimas de Karina y del frente guerrillero que ella comandó con mano de hierro fueron reparadas? ¿Ha hecho demostraciones expresas de arrepentimiento por el inmenso dolor que causó?

Y entonces nos tenemos que adentrar en la parte humana de esta situación. Fidel Jaramillo Galvis fue asesinado en marzo de 2002. Era un ingeniero agrícola que le hacía consultorías al Banco Agrario. Algún día, mientras revisaba unos proyectos de aquella institución financiera en el oriente antioqueño, llegaron los hombres del frete comandando por Karina. Los guerrilleros lo insultaron por no tener callos en las manos y acto seguido le dispararon por la espalda. Junto a él, fueron fusilados dos campesinos más.

Su gran “pecado” fue tener manos de citadino. Ese simplísimo hecho bastó para que los subalternos de Karina acabaran con su vida.

Jaime Jaramillo Panesso, miembro de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación es el padre de Fidel. Cualquiera creería que estaría indignado con la decisión del Gobierno de liberar a la asesina de su hijo. Sería totalmente respetable que su voz de protesta se alzara contra su amigo el presidente Uribe, pero sorprendentemente no ha sido así. A sus otros hijos les ha dicho que no se puede sacrificar la paz nacional por un dolor personal y los ha invitado a pasar con generosidad y desprendimiento la página de su propia experiencia.

Admirable la decisión del doctor Jaramillo Panesso, un verdadero hombre de paz que aunque seguramente jamás perdonará a Karina, cree firmemente que esta mujer puede serle más útil a la reconciliación nacional como gestora de paz que como una desmovilizada privada de la libertad.

Yo dudo mucho que una mujer con un espíritu tan áspero como el de Karina pueda servirle de algo a la paz. Espero estar equivocado y que con su inminente liberación muy pronto empecemos a registrar a centenares de guerrilleros dejando las armas para reincorporarse a la vida democrática.

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