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EL 1° DE FEBRERO, ANTANAS MOCKUS escribió una carta en la que se leía la siguiente hermosura: “Apoyo a Peñalosa porque creo que por el bien de la ciudad mantendrá su distancia con el “todo vale” (yidispolítica, parapolítica, chuzadas, falsos positivos, agro ingreso seguro)…”.
Mirémoslo en orden. Cada día aparecen nuevos elementos que nos obligan a dudar de la yidispolítica. El cerebro, el arquitecto de las declaraciones de Yidis Medina, fue el confeso criminal Ramón Ballesteros, cuyo proceder profesional conocimos a través de un triste video. Valdría la pena que la Fiscalía revisara todos los procesos en los que participó ese abogado para determinar si en ellos hay rasgos de su talante y proceder profesional.
Parapolítica. Los procesos penales contra dirigentes políticos por sus vínculos con grupos ilegales se dieron, precisamente, durante el gobierno de Álvaro Uribe, quien no se opuso a esas investigaciones; siempre pidió transparencia en las pesquisas.
La mención al episodio de las chuzadas permite concluir que el profesor Mockus, líder político del Partido Verde, considera que Uribe, recurriendo al “todo vale”, ordenó la comisión de esas interceptaciones.
Incluyó en su lista los falsos positivos. Sobre ese tema, creo que debería preguntarle al ministro de Defensa de la época. Las explicaciones sobre esos hechos las tiene que dar el actual presidente de la República.
Mockus cerró su catilinaria antiuribista citando el caso de Agro Ingreso Seguro. No es muy popular defender la mejor política agraria que ha tenido Colombia en los últimos años. Gracias al AIS, la producción agrícola no colapsó. Si no hubiera sido por esa ley, la tasa de desempleo rural estaría por encima del promedio nacional.
Claro que hubo irregularidades, pero de los particulares que violaron la ley y fraccionaron fincas, falseando documentos en un clarísimo fraude procesal. Todo en aras de acceder a más beneficios de los que tenían derecho.
Para el profesor Mockus —recuerden cuando dijo que extraditaría a Álvaro Uribe— en el uribismo no hay límites. El autoproclamado faro moral de la República fustiga a quienes no piensan como él, descalificándolos con total irresponsabilidad.
Lástima que esa verticalidad y entereza se vayan al traste cuando se habla de votos. Mockus recogió sus acusaciones y, sin ruborizarse, recibió el apoyo que el martes el expresidente Uribe le dio a Enrique Peñalosa. ¿Entonces, cuando de ganar elecciones, “todo sí vale”?
El nombre de Enrique Peñalosa no cae muy bien dentro de las filas uribistas. En el taller democrático que tuvo lugar en Bogotá, líderes, dirigentes y representantes de las bases populares rechazaron enfáticamente la posibilidad de apoyar al soberbio exalcalde. Para nadie es desconocido que él es un candidato antipático, distante y difícil de elegir.
Tres veces se ha presentado a la Alcaldía y sólo una ha ganado —¡cuando su rival era Carlos Moreno de Caro!—.
El expresidente Uribe le ha pedido a Óscar Iván Zuluaga y a Juan Lozano que exploren un entendimiento con Peñalosa. Veo muy difícil que se llegue a buen puerto, dada la mala impresión que los verdes tienen de los uribistas.
Si la decisión de Uribe consiste en no lanzar candidato propio y explorar con aspirantes de otras colectividades, creo que la tarea debería ampliarse e incluir a David Luna en los acercamientos.
Aunque liberal, Luna jamás se ha graduado de opositor del uribismo. Como parlamentario, acompañó de manera decidida la agenda legislativa del gobierno anterior.
El expresidente Uribe debe saber que muchos amigos y colaboradores suyos ven en Luna una opción sensata, seria y con un programa de gobierno idóneo para Bogotá.