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Son muchas las compañías que buscan seguir siendo exitosas en el mercado. Otras muchas sueñan con por lo menos alcanzar, por fin, su punto de equilibrio. Pero estas compañías tiene algo en común: Un propósito claramente definido. Este propósito en algunos casos ha sido concebido desde su inicio, en otros casos ha sido descubierto como producto de la búsqueda de otros objetivos y de repente se encuentran con algo que realmente los mueve, a eso se le conoce como serendipia. En cualquiera de los casos las compañías que tienen claramente definido su propósito y lo plasman por escrito y hacen que sus colaboradores se compenetren con ello, seguramente serán compañías que tendrán éxito si y solo sí el propósito es loable.
El propósito de las organizaciones, cualquiera que ella sea definitivamente debe ser beneficioso no solo para la organización sino para sus interesados claves o comunidad vinculada (Stakeholders). En este sentido identificar quiénes son sus Stakeholders será la tarea por ejecutar o si ya están definidos entonces por refinar. Entre los Stakeholder no solo están los reguladores y los estados sino también la comunidad, los empleados, los proveedores, los clientes y cualquier persona o grupo de personas que se benefician o se ven afectados por los productos o servicios que se comercializan. Las organizaciones que tengan como propósito cubrir una necesidad básica de sus consumidores y que ésta haya sido formulada de manera diferenciadora y que además conlleve un alto sentido ético en su producción, seguramente serán sostenibles, o mejor perdurables. La consecuencia de ello será que el negocio será, necesariamente, exitoso.
Entonces el camino será encontrar verdaderamente el propósito de la organización. Esta búsqueda podría resultar sencilla. Lo realmente desafiante es cómo hacer para que ese propósito sea beneficioso no solo para los dueños sino para sus Stakeholders. Hacer partícipes y coadyuvantes a los Stakeholders no es un asunto de poca monta. Esto implicará una revisión minuciosa de los impactos positivos y negativos del producto o servicio que se comercializará en el mercado, que no solamente debe ser pensado para la arena local sino la global.
Para lograr que ese propósito sea perdurable y sostenible y además amigable con los Stakeholders, debe existir una divulgación del mismo. Esto implicará un trabajo de campo extenso en el que habrá que ponerse en los zapatos de los compradores y por primera vez dejar de pensar en productor o comercializador. Entender las necesidades de los consumidores e interesados claves y cómo este producto o servicio puede beneficiarlo, será lo realmente importante. Una vez cumplido esto objetivo y teniendo claro que los productos o servicios afectarán positivamente a los Stakeholders el siguiente paso será divulgar extensivamente el propósito de negocio. Esto podría lograrse a través de campañas de mercadeo en la que no solo se hable de las propiedades del producto o servicio sino de su propósito.
Para las compañías ya establecidas y de cara a su sostenibilidad es necesario que hagan emprendimiento corporativo. Es decir empezar por pensar cómo su actual portafolio de servicios o productos debe diversificarse o que se renueven estratégicamente o mejor aún se cree un nuevo producto o servicio complementario al ya existente. Todo esto conlleva a un espíritu no solo emprendedor sino innovador. Para ello es necesario que cualquier proceso de ideación de negocio o de producto o servicio se acompañe de un propósito claramente definido y que además involucre activamente a sus Stakeholders. Lograr que los emprendedores, las empresas ya constituidas y los Estados estén fundamentados en su propósito de existencia será fundamental para la su perdurabilidad.