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A propósito del paro camionero y de sus consecuencias, ya es hora que el Estado busque soluciones definitivas.
De acuerdo con el reporte del Foro Económico Mundial (FEM) en su reporte del índice Global de Competitividad (IGC), el tercer pilar más problemático que afronta Colombia en esta materia es la inadecuada infraestructura para suministros. De los dos primeros es mejor analizarlos en otra columna (1.Tasa Impositiva y 2. Corrupción). Con una mejora sustancial del pilar relacionado con infraestructura se podría mejorar el puesto en el ranquin global y con ello ser más atractivos para los inversionistas extranjeros, pero sobre todo para evitar huelgas como la que estamos afrontando hoy día, esta vez por parte de los transportadores de carga.
En columnas pasadas había hecho referencia a qué tan importantes o conveniente resulta tener una infraestructura de última generación de cara a la competitividad del país. También había hecho referencia a qué tanto le cuesta la logística a los productores y consecuentemente a los consumidores. La realidad es que el país está haciendo todo lo posible por cerrar la brecha en materia de infraestructura. La pregunta es si lo que se está haciendo es suficiente para incluso tener una solución definitiva para mejorar la competitividad y con ello evitar huelgas o paros como es que estamos afrontando hoy día.
La verdad inconveniente es que con la sola construcción de autopistas no vamos a mejorar la competitividad, por el contrario puede generar dependencia del transporte terrestre o inclusive exacerbarlo como ocurre en la actualidad. Este no es un tema de si los transportadores o el Gobierno o mejor el Estado, tienen o no tienen la razón en lo que se discute. El asunto de discusión es que para poder tener soluciones de largo plazo, el sistema de transporte de carga en Colombia debería evolucionar de cara a mejorar la competitividad del país y aminorar el costo de la logística en Colombia, que según el DNP representa un 15% de los costos totales de los productores.
Por su puesto con esto no se debe inferir que el transporte de carga terrestre sea malo o costoso. El asunto de discusión es que el transporte de carga o incluso de pasajeros debería ser multimodal, es decir que combine el transporte carretero, férreo, fluvial y aéreo. Si queremos una solución de fondo y de largo plazo, el Estado debe procurar por impulsar el desarrollo de un sistema de transporte multimodal de carga y de pasajeros incluso. El tema es que cuando existe mono-modalidad en el transporte de carga, los márgenes de maniobra del Estado son casi nulos y finalmente terminará por ceder para poder recobrar la calma. Con ello, los efectos los terminaremos pagando los consumidores y de paso coadyuvamos al incremento de la inflación, así que podríamos predecir que el Banco de la Republica podría, naturalmente, seguir siendo fiel a la política monetaria, es decir mayores incrementos a la tasa de interés lo que conlleva a colaterales en el crecimiento de la economía.
Es por esto que el efecto de esta huelga no sólo se puede ver de manera aislada. Más allá, el Estado tiene una oportunidad histórica de proponer el futuro del sistema de transporte, en donde el transporte férreo podría ser la piedra angular. Hoy el sector ferroviario no cuenta ni con leyes orgánicas, ni con un modelo de negocio claro, ni un plan estratégico multimodal. Así las cosas, es momento que el país se merezca soluciones estratégicas y de largo plazo, aunque éstas no sean políticamente correctas en el corto plazo.