Necesitamos propulsores económicos

Felipe Jánica
07 de enero de 2019 – 12:00 a. m.

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Cuando se habla de la dinámica de la economía hablamos de la dinámica del consumo. En efecto cuanto más se mueva el consumo más y mejores resultados económicos tendremos. Lo cierto del caso es que en la medida que se dinamice demasiado y no se controle, los efectos secundarios estarán a la orden del día. La inflación, que seguirá siendo el impuesto más caro de los ciudadanos, será la principal consecuencia de un consumo desbordado. No obstante, el equilibrio del consumo y la responsabilidad de este hacen posible un equilibrio perfecto para la sociedad.

Con los anuncios de la reserva federal gringa de finales de 2018 en relación con el aumento de la tasa de interés serán muchos los desafíos de esa economía. Por supuesto los coletazos para Latinoamérica no serán extraños. En el caso colombiano un aspecto a revisar cercanamente es la tasa de cambio. En la medida que exista un incremento de tasas de interés en el país de la unión americana, las inversiones en la moneda verde se podrían incrementar. Con ello, la oferta por la moneda gringa podría disminuirse y con ello se podría incrementar la tasa representativa de mercado. Sin embargo, hay asuntos que han minimizado este efecto. Uno de ello es el bajo nivel de precios de las acciones en el mercado de capitales. Esto ha minimizado el efecto de tasas de interés y los inversionistas buscan refugios en bonos de deuda soberana amainando los impactos de corto plazo del mercado de capitales.

Por otro lado, no podemos perder de vista el precio internacional del Brent. En la medida que éste suba, se espera una mejora (a la baja) de la tasa de cambio del peso frente al dólar. Con esto, la dinámica de precios en Colombia que estén ligadas a los precios del petróleo y sus derivados se disminuye y con ello el costo de vida tiende a disminuir. Con esto se mejora el consumo y se dinamiza la economía local. Sin embargo, el punto de atención seguirá siendo la tasa de interés que maneja muy bien y controla constitucionalmente el Banco de la República.

Con esto, lo que quiero resaltar es que la economía latinoamericana y por supuesto la colombiana, necesita un propulsor diferente. Seguir dependiendo de variables exógenas nos lleva a un estado predictibilidad de corto plazo. Estar haciendo control en el corto plazo de manera excesiva conlleva a la pérdida de inversión de tiempo en el mediano y en el largo plazo. Así las cosas, es necesario que tengamos modelos de negocio sostenibles y que tengan poca o mínima dependencia de factores externos. Esto solo será posible si se dinamiza y facilita la inversión en sectores de la economía naranja que ha sido, dicho sea de paso, uno de los pilares del actual presidente.

Buscar y facilitar la inversión en emprendimiento corporativo debe ser primordial. Facilitar la inversión en este campo es labor del Gobierno. Cuanto más y mejores inversiones hagan las empresas privadas en nuevas ideas de negocio o la mejora de sus actividades deberá ser refrendada por el Estado. Una reforma estructural en este campo es por donde debería estar moviéndose el Estado. Facilitar las inversiones en innovación y en emprendimiento corporativo por parte de las empresas y que éstas coadyuven con el emprendimiento y la innovación en la cadena de abastecimiento de los negocios ya constituidos, podrá ser un dinamizador tangible de nuevos negocios y por supuesto de la economía misma.

@JnicaV

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