Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
A estas alturas del partido para nadie es un secreto que la economía colombiana afronta grandes retos, los que se incrementan cada vez que se revisan las tendencias de los precios internacionales del petróleo.
Como existe una perfecta, pero catastrófica correlación del precio internacional de este commodity, se genera una devaluación del peso lo que conlleva a efectos colaterales como el incremento desmedido de la inflación, el que sigue siendo el impuesto más caro de los ciudadanos de a pie.
Para salirle al paso de este traspié económico, la política monetaria – muy bien manejada por el Banco de la República – se muestra como la solución, pero a mi gusto paliativa. Esto es que cuanto más sigamos afrontando la devaluación, más incrementos se esperarán en las tasas de interés interbancarias. A simple vista resulta obvio que entonces lo correcto es corregir la devaluación y para ello resultaría necesaria la inyección de liquidez en el billete verde en la arena local. Si bien esto también lo tiene pensado el banco central, también resultaría en una medida paliativa, pues la causa raíz no se está atacando de manera contundente. La pregunta entonces es ¿cuál es la causa raíz?
Grandes debates se han generado alrededor de la causa raíz de la situación económica actual. Muchos apuntan a que en realidad lo que está pasando, en Colombia y en el mundo, en materia económica es una coyuntura y que más temprano que tarde comenzará a recomponerse. El argumento tiene que ver con el precio internacional del petróleo. Al respecto, todos estamos esperando – por el bien de la estabilidad económica mundial y de paso la colombiana – un rebote del precio del líquido (antes oro) negro. Lo cierto del caso es que para que esto suceda se tendrán que alinear los astros para que la situación geopolítica mejore, en especial con esa guerra fría entre los árabes y los “gringos”. Éstos últimos por cuanto su proceso de extracción no convencional (fracking), lo está llevando al borde de una quiebra y los árabes por su parte están forzando a que exista más producción para que ésta se les acelere. Si esto ocurre, la producción mundial se disminuirá, lo que lo que conllevaría a un incremento del precio. Si esto sucede, el dólar volvería a bajar, ¿a qué niveles? Dependerá entonces de qué tanto suba el petróleo.
En consecuencia, la causa raíz de la situación económica local no es el precio del petróleo sino que nos acostumbramos a unos precios altos en el pasado y nos relajamos en lo que realmente era importante: La industrialización y la competitividad. En palabras sencillas, nos volvimos hidrocarburo-dependientes y esto nos ha venido haciendo daño, pues nos llevó a poner todos los huevos en una sola canasta. Es por esto que el Estado colombiano debería empezar por propulsar la diversificación de la economía en sectores diferentes a los hidrocarburos y en general a los commodities, pues los precios de éstos siempre dependerán de variables exógenas, las que jamás se podrán controlar y negocios que no se controla no es negocio.
Para ello es necesario que el Estado, la academia, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado, construyan conjuntamente (las APP podrían coadyuvar con la financiación) un plan en el que se incentive la generación de emprendimiento e innovación en la industria y en los servicios. Sólo así podrá empezare a construir un futuro diferente sobre todo en el que se incentive la generación de negocios con productos y servicios exportables y que además compitan eficientemente en el mercado local. De esta manera podríamos empezar a dejar de depender de los commodities y de paso de la política monetaria del banco central, las que en este momento no es más que paliativa.