Estamos mamados

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Qué hartera produce tener que revisar Twitter, pues por lo general lo que uno se encuentra es muy poco útil y extremadamente tóxico. Dejé de seguir hace muchos meses a cualesquiera personas infectas que tengan reconocimiento nacional, como por ejemplo Gustavo Petro y Álvaro Uribe, y, por supuesto, a la mayoría de uribistas, por sólo mencionar algunos casos.

Esta red social definitivamente se ha convertido en una cloaca en donde se encuentra de todo, como en los basureros: desde joyas perdidas hasta ratas pútridas.

Así algunos no concuerden con lo que diré, tampoco me parece una buena fuente de información, pues se limita a 140 caracteres, que son suficientes para destrozar la honra de una persona, pero no lo son para quedar debidamente informado.

En Twitter encuentra uno de todo, como en botica. Desde gente inteligente y talentosa hasta personas que se dedican solamente a insultar a todos y por todo. Resentidos a granel que detestan todo lo que los rodea, personas que destilan veneno y ventilan sus miserias y sus odios en la red. Seres humanos destructivos, dañinos, perniciosos, amargados, vergajos, malas personas y doblemoralistas.

Como no me gusta hacer parte de eso, he decidido desde hace meses no trinar cosas destructivas y más bien positivas o con humor. Y sorpréndase usted: el número de seguidores aumenta diariamente de manera impresionante, lo que no pasaba cuando trinaba en contra de todo y con unas cargas de negativismo altísima.

Esto me ha hecho pensar que millones de colombianos, como yo, estamos mamados con todo lo que está pasando en el país. Estamos mamados con la peleadera entre Santos y Uribe y sus correspondientes seguidores. Estamos mamados con las mentiras de los políticos. Estamos mamados con la corrupción. Estamos mamados de las mentiras. Estamos mamados de los congresistas y los políticos. Estamos mamados de la ineficiencia de la justicia. Estamos mamados con los vendedores de ilusiones. Estamos mamados con los impuestos altos. Estamos mamados con la ineficiencia del Estado. Estamos mamados de los uribes, los petros y los santos. Estamos mamados del establecimiento que nos ha gobernado durante siglos.

Twitter es ese tubo de escape que han encontrado los colombianos para desfogar su cansancio y su inconformidad.

No quiero ni pensar en lo que se convertirá esa alcantarilla ahora que arrancan las elecciones presidenciales. Los unos y los otros polarizando y tramitando sus odios en esos 140 caracteres.

Seriamente estoy pensando en cerrar la cuenta, pues he venido a descubrir, después de hacer el experimento, que cuando no me asomo por ahí ni trino, siento realmente una gran serenidad y tranquilidad espiritual.

Varios de mis amigos lo han hecho y han ido más allá: no se enteran ni quieren saber sobre absolutamente nada de lo que pasa. Se limitan a trabajar en sus asuntos y a vivir de la mejor manera su cotidianidad.

No puedo hacer lo mismo, pero Twitter claramente no es la fuente, por ser una cloaca.

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