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Gracias, Don Ovidio

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Vimos esta semana el caso del padre del caricaturista Matador, Don Ovidio González, quien tuvo que acudir a una tutela y a su magníficas caricaturas para denunciar que a su padre, en una primera instancia, le fue negada la eutanasia en un hospital de Pereira, en una decisión a todas luces ilegal.

El Gobierno nacional, cumpliendo una sentencia de la Corte Constitucional, reglamentó hace un par de meses el procedimiento que deberían seguir los hospitales y las clínicas para practicar la eutanasia cuando, cumplidos ciertos requisitos, un paciente la solicita.

El padre de Matador, un hombre de edad y quien ha padecido un doloroso cáncer por más de cinco años, pidió a sus familiares y a los médicos que le dejaran morir dignamente. Esa solicitud le fue negada, y solo cuando su hijo lo dio a conocer a la opinión pública, las cosas se despejaron.

La familia recibió la noticia con alegría, pues habían visto sufrir a su padre, como solo ellos lo saben.

Quienes hemos tenido parientes cercanos con cáncer terminal, como lo tuvo mi madre, quien falleció esta semana hace 23 años, sabemos lo que significa ver a nuestros seres queridos pedir a gritos que los dejen morir dignamente. Ese derecho inalienable no puede estar sometido a nada distinto que a un concepto científico, totalmente ajeno a cualquier creencia religiosa.

Ninguno de nosotros pidió que nos trajeran a este mundo, pero lo mínimo a lo que tenemos derecho es a escoger el día de nuestra muerte, mucho más si estamos padeciendo una dolorosa y fatal enfermedad. No se trata de la voluntad de Dios, pues estoy seguro que a Él no le gusta ver sufrir a sus fieles. A este mundo no vinimos a sufrir, ni por hacerlo entraremos al cielo como lo predica la iglesia. De por sí la vida para millones de personas es lo suficientemente dura como para que no podamos, ejerciendo nuestro libre albedrío, escoger el día que debamos dejar este mundo. Así lo hacen también las personas que se suicidan, como lo hiciera mi padre. Nunca cuestioné esa decisión y, por el contrario, siempre traté de entender las razones que lo llevaron a tomar esa decisión. Sin juzgarlo, sin condenarlo, sin odiarlo por eso.

Por eso nunca he entendido la posición de la iglesia que cree que puede meterse en la vida y las decisiones de todos los mortales. La eutanasia y el suicidio con actos tan respetables, como lo es la de una pareja de tener sus hijos.

En hora buena Don Ovidio, el padre de Matador, recibió esa autorización pues pudo, finalmente, descansar en paz sentando un precedente muy importante y es el de haber sido el primer colombiano que recibió de manera legal una eutanasia. Gracias Don Ovidio y Matador.

Notícula: Quedó constituida la terna de donde saldrá la persona que reemplace a la actual auditora general de la nación. En esta aparece el abogado Felipe Córdoba. Excelente funcionario, con experiencia en el sector del control público, un hombre honesto, serio, trabajador. El Consejo de Estado tiene la palabra.

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