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TERMINA EL AÑO CON UN ESCÁNDALO mayúsculo protagonizado por la Comisión de Televisión que ha demostrado comportarse al mejor estilo camorrero impuesto en todas las instancias del Estado desde la mismísima “Casa de Nari”.
Resulta a todas luces inmoral y hasta ilegal que la CNTV haya adjudicado una plataforma de televisión satelital a una empresa de garaje, tal como lo ha confesado la misma entidad la semana pasada, después de haber realizado unas visitas técnicas a la supuesta empresa de televisión. Y lo peor es que sustentados en dichos conceptos ahora procedieron a declararle la caducidad a la empresa Elite Entertainment TV. Como quien dice, la CNTV es sólo “diligente” por cuenta de las denuncias que sobre este tema han hecho los medios de comunicación. Ninguno de los comisionados vio nada raro ni sospechoso en una empresa que tenía sus “oficinas” en una perrera en Madrid, Cundinamarca, ni tampoco cayeron en cuenta de la importancia de visitar previamente a los aspirantes para saber de qué se trataba. ¡Esa es la confesión del delito!
Lo que tampoco han podido explicar los miembros de la CNTV es por qué no se enteraron de que su banco había recibido parte del pago de esta licencia en efectivo. Sí, en tulas. ¿Acaso eso no era más que suficiente para despertar sospechas? ¿Quiénes promovieron la adjudicación a esta empresa de papel? ¿Acaso hubo actos de corrupción en alguno de los miembros de la junta directiva de la CNTV? ¿Qué tiene para decir la directora de la Comisión, doctora Turbay, sobre esta adjudicación hecha por su antecesor Ricardo Galán? ¿Y el Fiscal qué está esperando para investigar estas conductas irregulares de los miembros de la CNTV?
Me da pena decirlo, pero la CNTV no está actuando de buena fe, no sólo por el caso de esta adjudicación, sino en lo que tiene que ver con el cuarto canal de TV que ya tiene nombre propio: Planeta-El Tiempo. Ya nadie piensa que alguna otra empresa tenga la más mínima opción.
La doctora Hoyos no ha sido capaz de explicarle al país los mecanismos utilizados por la banca de inversión para la valorización del monto que deben pagar Caracol y RCN por la prórroga, monto que en 10 años puede ascender a la suma de 400 mil millones de pesos. Esto no es una prórroga, sino una expropiación. ¿Y quién está detrás de esto? ¿Acaso José Obdulio Gaviria y Ricardo Galán? ¿No será esta decisión una retaliación del primo de Pablo Escobar contra los canales privados? Estamos ante un grave ataque a la libertad de expresión al mejor estilo Chávez.
Y la pobre doctora Hoyos defendiendo una decisión que le impusieron los miembros del cartel que nos gobiernan, dizque a cambio de que la nombren ministra de Comunicaciones. Me da lástima con la doctora María Carolina Hoyos, quien, si le va bien, acabará enlodada y hasta enjuiciada, mientras a sus espaldas le montaron un operativo para adjudicar a dedo y de manera disfrazada el mal llamado cuarto canal de televisión.
felipezuleta.blogspot.com