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La paz que casi llega

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Pasó el 23 de marzo y no se pudo concretar la paz que se anunciaba para esa fecha.

Pero, sin lugar a dudas, estamos cerca de que se firme. Y como lo dijera el presidente Santos, para dejar una paz mal firmada es mejor tomarse más tiempo. Los avances son sin lugar a dudas importantes y significativos y sólo quedan por resolver, según ha trascendido, algunos asuntos que tienen que ver con la desmovilización y la entrega de armas.

Lo sucedido esta semana fue realmente importante. Jamás pensé que vería al secretario de Estado sentado en el mismo salón con los comandantes de las Farc. Es decir, con los criminales que han sometido durante 50 años a Colombia a lo peor. Un secretario de Estado con los dueños de un cartel del narcotráfico. Qué importante y qué diciente. El presidente Santos se la ha jugado toda por este proceso y, a diferencia de los anteriores, ha avanzado, y mucho. Queda por supuesto un largo camino por recorrer y es el del plebiscito por la paz al que se comprometió el presidente. Será la Corte Constitucional la que deba decidir ahora si aprueba o no la ley que autorizó este mecanismo de refrendación. No será fácil porque hay argumentos, como el del fiscal general, que pondrán a pensar a la Corte. Ha sostenido el doctor Montealegre que es la propia Constitución la que le ordena al presidente suscribir directamente la paz. Va más allá al decir, con razón, que la Carta Política de 1991 siempre tuvo como finalidad la paz. Y la verdad es esa. El presidente por su parte sostiene que en lo que a él respecta convocará al plebiscito porque así se comprometió con los colombianos.

Difícil lo que se avecina, pues si la Corte tumba el plebiscito, el presidente, después de todos los esfuerzos, no tiene otra salida que firmar los acuerdos. Pero si hay plebiscito corre el riesgo de que los colombianos le digan que no. Eso si uno les puede creer a las encuestas. El proceso depende de otras variables, como la imagen desfavorable del presidente en las encuestas. Y la verdad todavía no entiendo por qué, si uno ve al jefe del Estado recorriéndose todo el país entregando obras y haciendo las tareas. Intuyo más bien que es un tema relacionado con la manera como el presidente comunica sus actos. Hay algo que no le está funcionando y que durante su Gobierno no ha podido arreglar y es el tema de las comunicaciones.

De esto, sin lugar a dudas, depende que el presidente pueda convencer a los ciudadanos sobre las bondades de la paz. Ya algunos lo estamos, pero la apatía de un gran sector, liderado por la oposición, hace que todavía haya personas que prefieran la guerra con su cara asesina y cobarde.

Es de esperar también que el Estado colombiano sea capaz de cumplir con los acuerdos suscritos. Es complicado porque la característica de nuestro Estado no es propiamente la de ser eficiente frente a sus ciudadanos. Igual hay que meterle optimismo al tema, porque de este proceso depende que Colombia sea un mejor lugar para vivir.

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