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TAN FÁCIL QUE RESULTA CRITICAR al Gobierno Nacional frente al tema de Venezuela, cuando uno no es quien tiene que conducir un tema tan difícil como el de la crisis generada por el demente dictador Nicolás Maduro.
La persecución en contra de los colombianos residentes en la frontera denota, sin lugar a dudas, una situación interna en Venezuela muy difícil, que ha puesto a Maduro en serios aprietos y que, por eso mismo, es altamente peligrosa para Colombia.
Maduro tiene en su país unos problemas que lo están acorralando y que posiblemente lo harán perder las elecciones para la Asamblea este año. A eso agréguenle una inflación del 200%, un barril de gasolina a US$35 y los estantes de los supermercados desocupados.
En la historia entre los dos países no hay una situación más difícil que la que estamos viendo desde hace algo más de una semana.
Las imágenes de miles de colombianos, niños y ancianos entre ellos, pasando sus cositas a través del río, no sólo son conmovedoras, sino aterradoras. Estos colombianos están siendo acusados por Maduro de paramilitares. Por Dios, lo que vimos no fue eso. Pero, claro, para un dictador en apuros nada mejor que generar una crisis internacional para desviar la atención de la opinión pública de su país. Y por eso es que esta situación es sumamente peligrosa, ya que no es sino que haya un muerto en la frontera para que el loco desate una guerra.
Muchos colombianos quisieran ver una posición más beligerante por parte del presidente Santos, como si eso fuera fácil. No entienden, sin embargo, que frente a un loco como Maduro el único camino posible es el camino de la diplomacia. Estas situaciones nunca se resuelven con la cabeza caliente y en eso el presidente Santos es preciso. Está tratando de agotar todos los caminos diplomáticos, y así debe ser. Ahora bien, que eso sea suficiente es muy complicado de decir, pues frente a Maduro, su gente y la profunda crisis que padecen en el vecino país, las predicciones son tiros al aire.
Por todo esto es que los colombianos, sin miramientos políticos, debemos apoyar al Gobierno. Y eso pasa por los expresidentes Uribe y Pastrana, que han dejado ver su mezquindad cuando el país requiere que aun ellos rodeen al Gobierno Nacional, como lo ha pedido el expresidente Gaviria.
Para nada sirve que los expresidentes ventilen sus odios contra Santos cuando somos todos los colombianos los que tenemos en frente a un loco dictador armado hasta los dientes. No creo que sea mucho pedir. Pastrana y Uribe deberían dejar de pensar como presidentes, para pensar como estadistas. Es precisamente en momentos como estos en los que se ve la diferencia entre los primeros y los segundos.
Por lo pronto, sólo queda esperar que los mecanismos diplomáticos funcionen, pues de lo contrario esta crisis puede llegar a tener unas consecuencias incalculables.
El presidente Santos es un hombre tranquilo y eso produce confianza. Y mucha.
@FZuletalleras