Todo hiede

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Mire usted que yo pensé que a mis casi 60 años ya no me escandalizaba con nada, o con casi nada. Pues “sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas”, como dice la canción.

Lo digo porque en los últimos días se siguen conociendo las porquerías de la corrupta empresa Odebrecht, no solo en lo que tiene que ver con coimas, sino su papel en las elecciones presidenciales. No solo las del 2014, sino las del 2010. (Al menos en lo que tiene que ver con la campaña de Santos en ese año).

Falta mucho por conocerse, pero con lo que sabemos hasta ahora es claro que la corrupción está en todas partes y ha tocado absolutamente todo, empezando por las campañas presidenciales. Eso no es nuevo (recuerden el 8.000 de Samper). Lo nuevo es que se trata de una empresa legalmente constituida, pero dedicada al crimen.

Ahora bien, en aras de lo justo hay que decirlo: Óscar Iván decidió “aplazar” su aspiración presidencial hasta que se conozca la verdad.

Eso lo enaltece sin lugar a dudas, pero también pone de manifiesto que Uribe ya no ve en él la posibilidad de volver al poder en cuerpo ajeno, que es lo que busca desesperadamente. Entiendo a Zuluaga, pues me imagino que quiere salir de los reflectores para dedicarse a su defensa y a la de su hijo David por el caso del hacker.

Cuenta entonces hasta ahora el senador Uribe con el exministro Carlos Holmes Trujillo y el joven senador Iván Duque. A este último le están disparando durísimo desde las mismas toldas uribistas tratando de enredarlo con el tema de Odebrecht por un viaje a Brasil. Sería una lástima porque, como he dicho, es una persona seria, honesta y capaz y que su único defecto es ser uribista (ese defecto se arregla con el tiempo y con el conocimiento profundo de su jefe político).

Y no puedo dejar de mencionar que es tal su desesperación que podría acabar con Paloma Valencia o el exprocurador Ordóñez. Se le está deshaciendo en la mano a Uribe su Centro Democrático y solo él, y nadie más que el, es el responsable.

En lo que respecta a las campañas del presidente Santos, debo decir que la ficha clave es el gerente de ambas, Roberto Prieto. Santos dice que este ciudadano le jura que no entró ningún dinero de Odebrecht a las campañas. Las evidencias están mostrando otra cosa. Asumo la buena fe de Santos, pero me temo que está a punto de decir que todo se hizo a sus espaldas.

Este tema de Odebrecht y la corrupción parece que será fundamental en las campañas presidenciales, que ya arrancaron.

Y esto, sumado a todos los casos que a diario se conocen, sin lugar a dudas marcará el camino del próximo presidente.

Todo, absolutamente todo lo que está pasando en Colombia en lo que tiene que ver con la política, me parece absolutamente asqueroso. Y esa sensación la tenemos millones de colombianos, y eso se verá reflejado en las urnas en el 2018. O al menos eso espero…

Porque lo cierto es que en el país, como en las cloacas y alcantarillas, todo hiede a mierda. ¡Y mucho!

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