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Hoy se realizan las elecciones presidenciales y para el Congreso del Perú. Al parecer no habrá muchas sorpresas, pues la favorita es Keiko Fujimori, la hija del convicto expresidente Alberto Fujimori.
Compiten en su contra Pedro Pablo Kuczynski y los expresidentes Alejandro Toledo y Alan García. Perú, país en el que he tenido la oportunidad de vivir, sin lugar a dudas es un ejemplo para los demás países de América Latina. Su desarrollo y su crecimiento económico son ejemplares. Y lo son porque, independientemente de quien sea el presidente, siempre se continúan las políticas económicas. La prueba de eso es que el actual presidente Ollanta Humala ganó las elecciones con su bandera de izquierda, pero esa no se reflejó en los asuntos económicos.
Hablo del Perú, porque entre los candidatos al Senado se encuentra una prostituta que se promociona como “una puta decente” y su lema es convertir el Congreso en “un burdel decente”. Se trata de Ángela Villón, una mujer que ha vivido de su oficio toda la vida y se ha constituido en la defensora de sus compañeras de trabajo. La candidata es sin lugar a dudas un personaje maravilloso. Y pensando en su lema de campaña bien podríamos aplicarlo para Colombia. Explicaba Ángela en Blu Radio que en Perú a los prostíbulos de baja alcurnia les dicen chongos y a los elegantes burdeles. Por eso pretende que el Congreso peruano, por lo demás idéntico al nuestro, pase de chongo a burdel.
Esto, que podría uno pensar no es más que un chiste, refleja en gran medida lo que piensan los ciudadanos de su parlamento en Perú y, por supuesto, en Colombia.
Recordemos que nuestro Congreso viene de escándalo en escándalo. No más esta semana se supo del hijo de la directora financiera del Senado llevando en su carro más de $613 millones de origen desconocido. Esto dejó al descubierto un negociado con la venta de los carros del Congreso.
Advertimos que entre los parlamentarios ciertamente hay muchos que son trabajadores y honestos. Pero hay una gran mayoría que se dedican a algunos temas que no tienen que ver con su actividad legislativa. Se han aferrado a la contratación estatal a través de terceras personas, contratos que se relacionan con obras de infraestructura en sus regiones y, como es sabido, a robarse la plata de alimentación de los niños del país. Y lo grave es que es poco lo que se puede hacer, pues estos congresistas son por lo demás expertos extorsionistas para aprobarle o no las leyes y reformas al Gobierno a cambio de su mermelada.
El Congreso de Colombia resulta ser un chongo, como dice la candidata peruana, pues por sus actuaciones y la presencia de algunos de sus parlamentarios, no llega ni a la categoría de burdel.
Ojalá algún día podamos tener allí una congresista como Ángela, una puta auténtica y decente, pues como se dice popularmente, preferimos que nos gobiernen las putas, porque ya nos cansamos de sus hijos. (Y que me perdonen todas ellas por esta mención irrespetuosa).