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Hace casi 20 años el escándalo de moda era Dragacol. En ese caso estuvo bastante encartado el actual ministro de Hacienda (entonces de Obras Públicas), Mauricio Cárdenas, quien salió airoso. Ojalá así suceda con lo que se le viene ahora pierna arriba: el fatal proyecto de capitalizar otra vez a Colombia Telecomunicaciones (Coltel-Telefónica), cuyo capital hoy en día en un 32,5 % es de la nación y un 67,5 % de Telefónica de España.
El chicharrón vuelve a explotar debido a los malos resultados económicos de Coltel-Telefónica que le impiden pagar la cuota del pasivo pensional, a lo que se comprometió en 2006. Ya en 2011 —gracias a la nefasta Ley Echeverry— se les dio la mano a los socios españoles, lo que se celebró según cuentan con jugosa bonificación en euros para los directivos de la empresa en Colombia. El asunto desde entonces está engavetado en la Fiscalía General de la Nación. Ya es hora de que el Estado colombiano pare de subsidiar empresas extranjeras.
En medio del debate por este escandaloso proyecto de capitalización, pocos recuerdan que Coltel-Telefónica y el Ministerio de las TIC tienen pendiente definir el valor que este operador debe pagarle a Colombia frente a la sentencia de la Corte Constitucional que ordenó revertir las redes de telefonía móvil celular o compensar su equivalente en dinero. El Tribunal de Arbitramento va a muy lenta marcha y existe el riesgo de que salga mal para el interés público. Cualquiera sea el resultado, no puede tomarse ninguna decisión sobre el futuro de la antigua Telecom sin que se sepa cuánto le salen a deber a la nación por cuenta de la reversión. Puede suceder que en realidad la nación resulte ser la dueña del 80 % o más de Coltel-Telefónica, caso en el cual pueden irse tranquilamente los españoles, que ya habrá otro operador que esté dispuesto a prestar el servicio con eficiencia y pensando en el bien común. Al fin y al cabo Colombia es uno de los tres mercados de telecomunicaciones más apetecidos de América Latina.
El ministro Cárdenas le chutó el tema a su viceministra, la inteligente María Ximena Cadena, quien ha estado capoteando el temporal frente a los medios y el Congreso de la República. Cuidado doctora Cadena… quien inocentemente peca…
Respetados tres mosqueteros, doctores Carillo, Martínez y Maya, yo sé bien que están bastante ocupados, pero, por favor al menos, por lo pronto, deleguen a sus personas de mayor confianza para que investiguen a fondo el asunto de una nueva capitalización de Coltel-Telefónica.
Notícula: el pasado 30 de julio presenté a consideración del señor contralor algunas observaciones respecto de unos contratos que celebró la ANTV. Hace unos días recibí del doctor Ospina, director de Vigilancia Fiscal de la Contraloría, un documento en el que me informa los resultados de la denuncia. Lo estoy leyendo juiciosamente, y observo que concluye con un hallazgo fiscal, una presunta connotación penal y una presunta incidencia disciplinaria.