El caminante

Se hace así

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Y decimos y nos dicen y repetimos “se hace así”, y no nos percatamos de que cada vez que lo decimos y lo creemos le ponemos un ladrillo más al monumento de los absolutos, y le clavamos una cuchillada a la emoción de descubrir. “Se hace así, se dice así, se piensa así”. Frases con apariencias ingenuas que han ido marcando caminos y sistemas de vida. Frases que van y que vienen y que nos han convencido de que hay que estudiar y seguir el manual, los manuales, escritos e impresos desde hace años, siglos. Frases y manuales que nos han llevado a considerar la vida como una obligación.

“Se hace así”, decimos, y con esas tres palabras vamos entendiendo la vida como un tener que hacer, y empezamos a tener que hacer a los tres años, cuando nos matriculan en nuestro primer salón de clases. Ahí nos topamos con nuestra primera profesora-verdad-absoluto, que nos va adoctrinando sobre miles de “se hace así”, y pasan veinte y vienticinco años y continuamos con más profesores-verdades-absolutos, y con tanto tiempo metidos en salones, con horarios y uniformes y obligaciones, terminamos por repasar en vez de pensar. Repasamos viejos libros, viejos apuntes, viejas instrucciones.

“Se hace así”, gritamos, y con nuestro grito le hacemos monumentos a lo perfecto, a la idea de lo perfecto, sin comprender que no hay perfecciones, y que deberíamos aplaudir al hecho de que no las haya para tener la posibilidad de buscar y de seguir buscando, de descubrir, de caminar. La perfección nos mata, la seguridad nos mata, el manual nos mata. Sin embargo, el simple “se hace así” es una seguridad, una supuesta perfección, un manual de infinitas páginas y reglas. “Se hace así” es el arma de quienes pretenden que todo se haga a su manera, bajo sus condiciones. “Se hace así” es la opresión.

“Se hace así” es la cada vez más profunda división de clases entre los que se atiborraron de cartones y posgrados porque tuvieron con qué pagar esos títulos, sin que les importara mucho el conocimiento, y quienes nos convencimos de que el conocimiento sólo se logra en un aula. “Se hace así” es la bomba que nos ha explotado en la cara y he hecho añicos la alegría de conocer, de descubrir, de hacer por nuestra propia cuenta, así nos demoremos un poco más. “Se hace así” es el puñal que nos clavamos y nos clavaron para dejar de vivir a nuestra manera.

Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas. fernando.araujo.velez@gmail.com
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