Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El partido de la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, acaba de ganar las elecciones para la Asamblea Metropolitana de Tokio y ha puesto en aprietos al primer ministro, Shinzo Abe. El hecho guarda similitudes con lo que está ocurriendo en muchas partes y que podría describirse como el cansancio de la gente con la política tradicional. Lo sucedido en Japón el pasado domingo no es muy diferente a lo que sucedió en Francia con la elección de Macron. Si bien sus líderes pertenecen al establecimiento, ambos debieron distanciarse de su pasado. Y, además, el triunfo lo lograron y lo consolidaron con los nuevos partidos que crearon.
Koike —egresada de la Universidad de El Cairo, presentadora de noticias, elegida a la Dieta en 1992, ministra de Ambiente y de Defensa, columnista de Project Syndicate— saltó a las primeras filas el año pasado cuando ganó las elecciones para la Gobernación de Tokio. Y lo hizo como candidata independiente al no conseguir el apoyo de su partido, el Liberal Democrático (PLD), que es el del primer ministro Abe. La realidad política la llevó a formar su propio partido que ahora sorprende con esta estruendosa victoria. De las 127 curules, ganó 49. Y a esta cifra se suman seis independientes que ingresaron al partido, más 23 del Komeito con quienes ha hecho coalición. En pocas palabras, ha consolidado una mayoría del 62 %. Por su parte, el PLD, que tenía 57 escaños, solo alcanzó 23.
El golpe para el PLD ha sido importante porque lo que parecía imposible se volvió posible. En efecto, el Gobierno de Abe ha logrado mantenerse a pesar de los escándalos y los reducidos resultados de su gestión, especialmente en lo económico. La razón: la oposición en manos del Partido Socialista, que sufre de una anemia dramática, y la habilidad de Abe para acallar a los opositores dentro de su mismo partido.
El surgimiento de Koike, con menos de un año en el poder, más el triunfo de su partido Tomin First, creado en enero de este año, le ha abierto un boquete a la opinión pública para que manifieste su descontento. Y lo probable, en este escenario, es que temas que han molestado a los ciudadanos puedan generar realineamientos dentro del PLD que entorpezcan los deseos de Abe de ser reelegido como presidente del partido el próximo septiembre. Son ejemplos la reciente Ley Antiterrorista, la intención de modificar la Constitución de Paz, en particular el artículo 9, y la modificación de la línea de sucesión al trono, especialmente ahora que se aprobó la abdicación del actual emperador. Pero la lección para todos es el agobio que está produciendo en la gente la política, un hastío que, como dice el bolero de Lara, “es pavo real que se aburre de luz en la tarde”.