Caso de Edy Fonseca: nos enredamos con el cubrimiento de esta noticia

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Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y eso es importante que los periodistas lo tengamos presente, en el sentido de saber que los elementos gráficos de un contenido no son decoración, no están ahí solamente para que se vea bien, sino que transmiten una información.

Pues esta semana nos íbamos volviendo un ocho con la fotografía que acompañaba aquella terrible historia de la vigilante de un edificio en el exclusivo barrio El Retiro de Bogotá, a quien en la práctica dejaron secuestrada trabajando.

Primero, la nota salió ilustrada con una foto de archivo de una vigilante de frente, que no era la denunciante, pero por supuesto daba toda la impresión de que lo fuera. Y debo decir que la fotografía no estaba difuminada como la ven acá.

Advertidos de error, se cambió la foto a una panorámica general de un edificio cualquiera.

Pero, ya les digo, las imágenes tienen información, no era un edificio cualquiera. Como bien nos jaló las orejas @wdelbar, el edificio escogido a las claras no era un edificio del Retiro.

Al final, se puso la foto de otro vigilante en una portería, ya no fácilmente identificable, y con la advertencia de que se trataba de una imagen de referencia en el piedefoto.

Pero esa nota dio para un debate mucho más profundo, que de hecho sigue abierto y del cual sería chévere leer sus opiniones en los comentarios.

Bueno, el asunto es que aquella nota no informaba ni el nombre del edificio, ni mucho menos su dirección, que la denunciante había mencionado. Tampoco el nombre del administrador.

Lo cual, para algunos de ustedes, como @NaryiVC por ejemplo, era una omisión importante. Para otros, una simple y llana complicidad de clase.

Al final se decidió respetar el criterio del editor, quien planteó que lo responsable era no incluirla por temor a que pudiera generar actos de violencia o de justicia por mano propia.

Y se respetó porque vaya si en estos tiempos de crispación e indignación, no por la pandemia sino en general, es muy importante huirle y temerle al linchamiento. Y, también, a dejar entrar nuestras emociones –y tanto más las de las redes o de las masas– en el manejo de la información.

Con todo, sigo manteniendo mis dudas, no lo tengo claro, es la verdad, y por supuesto me molesta que quede esa idea, que por ser los acusados ricos y seguramente muy poderosos y la víctima humilde entonces no se quieran identificar.

Valoro la prudencia, pero me preocupa que la exageremos y con ello caigamos en injusticias.

En fin, los leo. Ojalá planteen reflexiones que nos ayuden a pensar más y mejor el asunto y no solo insultos.

Sigo siendo optimista en que todavía es posible todavía tener conversaciones productivas en estos escenarios.

Bueno, pero tuvimos otras embarradas. Y, el burro por delante.

Por ahí me dio por contarles una vieja anécdota de Carlos Pinzón a propósito de su muerte, pero al hablar de Intermedio y El Independiente, los periódicos que reemplazaron a los censurados El Tiempo y El Espectador, escribí que esas eran “siglas”. Claro que no, eran marcas. Siglas son las que se forman con las iniciales de una oranización más compeja. EI sería la sigla, si existiera, de El Independiente. E I la de Intermedio.

Volviendo a fotos mal seleccionadas, y de nuevo ven difuminado aquí lo que no estaba difuminado, confundimos en un post de Facebook –solo ahí pues en la nota no aparecía– a Daniela Cortés, la expareja que ha denunciado agresiones del futbolista Sebastián Villa, con otra mujer. Imperdonable.

También dimos fin anticipado a la Segunda Guerra Mundial este ocho de mayo con la celebración de los 75 años de la rendición nazi. Se celebraba eso, el final de la Guerra en Europa, pero en el Pacífico siguió otro buen rato hasta después de Hiroshima y Nagasaki.

Cierro con un estudio que estudió.

Y con la apertura “escalada” de los Centros Comerciales.

¿Será por la escalada de precios que veremos cuando abran? Ojalá que no. Escalonada, escalonada.

No es más, nos vemos

Fidel Cano Correa

Por Fidel Cano Correa

Director de El Espectador desde 2004, donde fue editor general, editor económico y redactor deportivo. En 2011 ganó el Premio Simón Bolívar a la Mejor Crónica y en 2006 fue escogido como Periodista del Año del mismo premio. Máster en periodismo de Northwestern University y filósofo de Los Andes. Premio la Vida y Obra de un periodista en 2022. fidelcanoco fidelcano@elespectador.com
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