Fernando Vallejo: ¿Por qué decidimos no publicar más al polémico escritor?

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El que venga todavía obsesionado con Vallejo, adelante el video porque voy a comenzar con las embarradas de la semana. Y créanme que esa no lo fue.

Experto. Difícil atributo ese, y vaya si los periodistas debemos tener precaución con ella. Porque hoy se le reparte a cualquiera, como hemos comprobado en estos días con los millones de expertos que inundan las redes.

Bueno, caímos completicos esta semana.

Shakira cuenta que terminó durante la cuarentena un curso a distancia en la Universidad de Pensilvania sobre filosofía clásica, y aquí la volvimos de una vez experta en filosofía clásica.

Y no fue culpa de ella, pues Shakira lo presentó como una “diversión” en su Instagram. Banalización total de una profesión muy seria.

Los nombres. No sé si es por el mal sonido de estas conversaciones virtuales o porque es difícil interrumpir para precisar los nombres, pero estamos teniendo problemas con los nombres.

Esta semana, en una nota con el nuevo serenatero de Twitter, Don Gerardo de Francisco, al contar su llegada a la televisión escribimos que lo había tentado el guionista Bernardo Borrero.

Por supuesto, era el gran Bernardo Romero Pereiro, no Borrero.

Y la del nuevo arzobispo de Bogotá fue ni más ni menos que en el titular de una entrevista con él.

Ah, bueno, ese fue el primer error, que lo pusimos a autoentrevistarse en el antetítulo.

Pero en el título le invertimos el orden a su nombre compuesto, José Luis Rueda le pusimos y se llama Luis José Rueda.

Bueno y se burlaron mucho de otro titular en el que anunciamos el gran estreno de “Double Team”, la película aquella en que actuó el basquetbolista Dennis Rodman.

Pues sí, se estrenaba en el canal Space, pero pues anunciar como gran estreno una película que se estrenó, como nos lo recordó en su #JalónDeOrejas @pinktomate85, en 1997 pues nos dejó en la nubes.

Bueno y, sí, tocó volver a hablar de Vallejo, pues algunos de ustedes, con razón, han pedido una explicación a la aparente contradicción entre mi defensa a la libertad que tenía Vallejo para decir barbaridades sobre el coronavirus y la cuarentena y todos sus actores y la decisión de no publicarle una vendetta personal contra el escritor Héctor Abad.

La explicación es bastante sencilla y sí tiene que ver con que se haya metido con Héctor Abad, pero no, como dijo algún chistosín de Twitter, porque Abad tenga amigos en El Espectador y el coronavirus no.

Como les conté aquí hace ya varios capítulos, Vallejo terminó invitado a escribir porque en un momento nos pareció que para todo esto de la pandemia era valioso involucrar otros saberes más allá de los científicos y económicos que eran casi los únicos que en ese momento se escuchaban. De manera que salimos a buscar filósofos –no Shakira–, sociólogos, teatreros, gastrónomos, escritores y demás.

Nelson contactó a Vallejo y él mandó un primer texto. Y luego otro, y uno más y conforme comenzaron las críticas por las barbaridades científicas que escribía y los pedidos por silenciarlo pues él, un provocador profesional, se fue dedicando a provocar y pullar cada vez más en cada nuevo texto.

Y es cierto que, en su estilo particular, dijo barbaridades de mucha gente. De Duque, de Claudia, del ministro de Salud, de Carrasquilla, de los epidemiólogos. Bueno, para no ir tan lejos, de los periodistas “deshonestos creando pánico” fue como nos describió y nos dedicó un par de escritos completos destrozando nuestros titulares.

Todos a quienes nos pisoteó en esos textos éramos protagonistas de la pandemia, que era el tema para el que había sido invitado a escribir en El Espectador. Vallejo ni es, ni fue ni nunca ha sido columnista de El Espectador. Fue invitado a escribir sobre la pandemia en esta coyuntura. Y todo lo que escribió sobre ella, con sus inventos e insultos, se le respetó.

Pero ¿qué diablos tenía que ver una pelea personal que tiene él hace años con Héctor Abad con la pandemia? ¿Qué tiene que ver Abad con el coronavirus como para que dentro de esta serie cupiera una vendetta personal de ese tamaño? Absolutamente nada.

Por eso antes sí y ahora no.

Dicho eso, sí les cuento que estoy muy lejos de esa perfección divina que se pretende en las redes sociales. Soy muy humano y muy terrenal, y claro que me emberraco cuando siento que empiezan a manosear a El Espectador, y Vallejo venía en esas.

La oda delirante a Bolsonaro justo en paralelo con un editorial del periódico que lo criticaba les confieso que me dio rabia publicarla. Pero, si ya había sido invitado a opinar sobre el tema, tenía derecho a opinar libremente.

De manera que, para no desbaratarles todas sus teorías de la conspiración, que son mucho más sexys que mis explicaciones, les acepto que Vallejo dio papaya al dejar el tema para el que había sido invitado a colaborar y querer aprovecharse de esa invitación para saldar sus odios absolutamente personales y que nada tenían que ver con la pandemia.

Ahí tienen su incoherencia.

Nos vemos.

Fidel Cano Correa

Por Fidel Cano Correa

Director de El Espectador desde 2004, donde fue editor general, editor económico y redactor deportivo. En 2011 ganó el Premio Simón Bolívar a la Mejor Crónica y en 2006 fue escogido como Periodista del Año del mismo premio. Máster en periodismo de Northwestern University y filósofo de Los Andes. Premio la Vida y Obra de un periodista en 2022. fidelcanoco fidelcano@elespectador.com
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