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Un iceberg
«Lo mejor y lo peor salieron a flote en un Iceberg…». Revista Resumen, El Colombiano.
Nunca he conocido en persona un iceberg, pero los que conozco en cine o en revistas no ameritan mayúscula a menos que inicien párrafos.
Las frutas
«… ya hice el pedido de frutas. Son súper organizados…». Me llegó por guasap: lo hablado, no el pedido.
Años atrás, cuando se usaba un adjetivo en grado superlativo se le agregaba el sufijo «–ísimo», pero hoy predomina el prefijo «super–», sin tilde porque la acentuación sigue siendo la del adjetivo. El personaje del guasap debió escribir «Son superorganizados». Esto me hace recordar las revistas de Supermán que compraba todos los miércoles de aquella década del 60.
Nombres impropios
«El Suroeste, a la sombra del Cerro Tusa». El Colombiano.
Las palabras «suroeste» y «cerro» no son nombres propios y no van en mayúscula: «El suroeste, a la sombra del cerro Tusa».
La década
«En los años 30…». El Espectador.
Este es otro de los inacabables. Como es de bueno decir «En la década del treinta».
La muletilla
«Es que al ver el formato de A otro nivel y al entender cómo iba a ser Canta conmigo, que incluía cien personas dando con total libertad nuestros conceptos, no tuve una respuesta distinta a un sí rotundo». El Espectador.
«Al ver el formato de A otro nivel (…) no tuve una respuesta distinta a un sí rotundo». Se eliminó la muletilla «Es que…».
Concordancia
«… en julio de 2019, el 87 % de las personas que tiene estudios de posgrado se vinculan al mercado laboral». Posgrados, El Espectador.
«… el 87 % de las personas que tienen estudios de posgrado se vinculan al mercado laboral». Los que tienen se vinculan. En plural.
gazapera@gmail.com