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Pazaporte

Patricia, nuestra maestra

Gloria Arias Nieto
04 de septiembre de 2023 – 09:00 p. m.
Patricia Ariza junto a Gabriel Becerra, el representante a la Cámara que le entregó el reconocimiento en el Salón Elíptico del Congreso de la República.
«Patricia Ariza, nadaista, revolucionaria y teatrera; abanderada de la cultura de la paz y de los debates polifónicos como herramientas para reconstruirnos en clave de convivencia. Patricia ha sobrevivido al genocidio contra la UP, a estigmas, batallones y letanías contra el comunismo» – Gloria Arias.
Foto: Mónica Andrea Miranda

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Plaza de Bolívar, 31 de agosto. La Luna le prestó su brillo al cielo y la catedral estaba iluminada por las luces que se encienden a las 6 p. m. En el salón elíptico del Capitolio, la Cámara de Representantes le entregó a la maestra Patricia Ariza la Orden de la Democracia Simón Bolívar.

El recinto -sala de partos de nuestras leyes y testigo mudo de vergüenzas y compraventas y a veces también de inteligencias y valentías- le abrió la puerta al arte y a las guitarras. Cantó la Colombia que resiste; cantó por la memoria y las heridas; cantó nombres de líderes asesinados y evocaciones de ese tanque horrible que en 1985 violó al Palacio de Justicia, y -como bien reclama Cesar López- nunca vimos salir.

El país político le rindió un homenaje a Patricia Ariza y el país sobreviviente quiso acompañarla. Por lo que ella es y lo que simboliza, por lo que hace y por sus lealtades a prueba de todo; por sus denuncias de cuerpo y alma; por los cientos de escenarios a los que les ha dado vida, y porque ha llorado tras bambalinas y ha gritado en las calles. El país que sobrevive acompaña a Patricia Ariza porque ella les ha tendido el arte y la mano a los pobres y a los violentados, a las mujeres y a los tristes, a los que nunca renuncian y a los que un disparo les atravesó los ojos y ella les está enseñando a mirar con el corazón.

Patricia Ariza, nadaista, revolucionaria y teatrera; abanderada de la cultura de la paz y de los debates polifónicos como herramientas para reconstruirnos en clave de convivencia. Patricia ha sobrevivido al genocidio contra la UP, a estigmas, batallones y letanías contra el comunismo. Quizás está blindada por la poesía. La cultura le ha dado esa fuerza vital de la mujer que “está pa’ las que sea”, y clama conciencia en este planeta en el que “los árboles se incendian solos y las aguas se salen de todos los cauces”.

Patricia quiere desengatillar los imaginarios y lograr que las palabras sirvan para reencontrarnos y no para destruirnos.

Ella es La Candelaria y la Corporación Colombiana de Teatro, el festival de mujeres en escena por la paz, y el nacimiento de la creación colectiva; es Tramaluna y el grupo de teatro que creó con los muchachos del estallido del 2021.

Su vida ha sido un acto político; cuando la policía le tiraba gases lacrimógenos, y hace unos meses cuando se posesionó como ministra de Cultura; cuando empaca en la maleta sus personajes y las pañoletas de colores y se va de gira por el mundo. Es un acto político la marioneta de tamaño humano que hizo para honrar los liderazgos sociales, y la viste de rojo y uno la llora desgonzada, muerta entre sus cuerdas y sus huesos de madera.

Patricia Ariza es la resistencia vuelta mujer, y la mujer vuelta cultura. En su casa cobran vida las máscaras y laten los corazones de latón; hay montañas de libros, velas y sombreros; poemas y azafrán; tequilas de autor, fotografías y unas aceitunas tan grandes como los ojos de la tierra.

Patricia es la antítesis de lo patriarcal; es parte fundamental de la piel de Colombia y del pulso de la rebeldía intelectual; un “performance” de paz y sensibilidad. Dice Patricia que “una paz que no se canta y no se cuenta, se puede morir de tristeza”.

Y hablando de tristezas, dice que una vez, cuando casi muere de dolor porque la violencia le arrebató a sus compas de la Unión Patriótica, quienes la rescataron de la melancolía fueron los más pobres de los pobres, los habitantes de calle que un día tocaron a su puerta pidiéndole que armara con ellos un grupo de teatro.

Gracias, Patricia, porque ni en tus libretos ni en tu vida existe la derrota.

Gloria.arias2404@gmail.com

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