Zinedine vs. James

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Vuelvo y escribo: James versus Zidane. Y parece mentira que a alguien se le ocurra. Y sin embargo, hay a quien se le ha ocurrido.

El fútbol supone luchas en el campo de lo simbólico y, si bien en la mayoría de países futboleros los medios de comunicación se dedican a ambientar rivalidades entre pares que están en elencos y en entornos diferentes —por decir algo, la lucha que mantiene Cristiano Ronaldo con Messi y que se revivió en el reciente derby español—, en Colombia algunos medios y periodistas deportivos suponen una: la de Zinedine Zidane versus James Rodríguez, quienes hacen parte del mismo equipo y proyecto futbolístico.

Ante la negativa de Zidane para una titularidad absoluta para nuestro 10 de la Selección, nuestros medios, ávidos de vender periódicos, de aumentar ratings, alimentan una divergencia entre el entrenador y el futbolista.

Casi dando por hecho que nuestro volante en cotejos por venir no será de la partida, tratan a Zidane de “hipócrita”, porque al final de los entrenamientos, no obstante, rinde frases elogiosas a nuestro James: “Para qué dice eso si luego no lo ponés”. Vociferan. En otras oportunidades, entonces, lo tratan de mal técnico, de no saber plantear los partidos, de no haber “echado mano” del colombiano a quien tenía en la banca; de menospreciarlo, de no valorar sus innúmeras virtudes, de autista o de ciego que no mira que cuando James juega el conjunto merengue rinde más; y para reafirmar todo lo dicho, repasan estadísticas de cuántos pases, asistencias y balones robados tuvo James a lo largo de la temporada.

Todo ello puede ser movido por afanes económicos, ya se dijo, pero también hay algo de chauvinismo, de trasnochado nacionalismo. Olvidan a los otros que ocupan ese puesto, no miran la curva de rendimiento de nuestro James que desde el Mundial ha semejado la foto de un electrocardiograma.

Y en ese afán, hasta tratan de comparar a James Rodríguez con Zinedine Zidane. Pero, ¿puede si quiera pensarse en equipararlos? Vaya atrevimiento: una mirada somera a Wikipedia iluminará el desaguisado: si bien es “el jugador para mostrar” de Colombia, “Nuestro James” ha logrado reconocimientos, pero como miembro de un colectivo: campeón con Banfield, campeón de la Champions League (aunque jugó escasos minutos). En su haber tiene algunos logros individuales: la Bota de Oro del Mundial 2014; jugador destacado en Argentina y Portugal y su premio Puskas por la anotación del mejor gol de 2014.

Y al que ponen como su par, Zinedine Zidane, es quizás uno de los referentes del futbol tras el ocaso de Maradona: distinguido con el Balón de Oro y por la FIFA como el mejor jugador en tres oportunidades; además, campeón del mundo con Francia en 1998 y campeón de Europa en 2000. Y subcampeón en 2006 (aun muchos nos preguntamos qué hubiera ocurrido en esa final de no ser por el cabezazo a Materazzi). Y es uno de los pocos que ya ha salido campeón de la Champions como jugador y entrenador.

De tal forma que Zinedine lo ha ganado todo como jugador y como D.T. Quizá le falte ser el seleccionador de Francia y ganar un Mundial.

Equipararlos siquiera en una lucha —así sea simbólica— es un fuera de lugar indiscutible para tantos de nuestra prensa.

Y si bien puede decirse que James es muy joven y que logrará mucho —y ojalá—, la prensa deportiva en particular y los medios de comunicación en general deberían mirar estos asuntos en perspectiva y no desde acaloradas emotividades y nacionalismos hueros. Aprender un poco de historia quizá, al menos futbolística, y convencerse de que el Real Madrid es una institución centenaria, considerado el mejor equipo de futbol de todos los tiempos y que lo ha ganado todo y en tantas veces, y donde han brillado verdaderos grandes: D’estéfano, Puskas, Ronaldo, Raúl, Cristiano… el mismísimo Zidane.

Quizás así entender y mejor ayudar a entender que si un jugador llega a su nómina no tiene un derecho adquirido —así haya sido la transacción más grande hecha por un colombiano—, sino una enorme responsabilidad de comportarse como profesional y actuar acorde a ese prestigio.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido