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La morcilla de Burgos es uno de los grandes bocados que he probado, y no es más que arroz, sangre, grasa y cebolla en una tripa gruesa; se cocina, se corta en rodajas y se dora en aceite de olivas.
No son pocas las culturas que disfrutan de la morcilla: la morcilla colombiana se aromatiza con poleo, la argentina no lleva arroz, la escocesa (haggis) contiene entrañas de cordero, en fin. Todas me encantan, pues son una expresión ancestral de la gastronomía, pura y sin temores.
En mi nuevo restaurante de Bogotá uno de los platos que más éxito ha recolectado es de tal sencillez que termina siendo muy apreciado: morcilla de Burgos doradita, acompañada con un huevo frito de cocción exacta. Miren ustedes la fotografía: no necesita nada más.
El huevo frito le da riqueza de sabor, y si está bien hecho resultará con una textura maravillosa. La clave es inclinar un poco la sartén al momento de añadir el huevo para que el aceite quede más hondo y luego la nivelamos. En lo que al huevo respecta, todos tenemos nuestro término preferido. A mí me gustan a medio hacer, aunque algunos los prefieren bien cocidos, incluso vuelta y vuela. Aunque utilizo la rica morcilla de Burgos en esta receta, si no la consiguen pueden utilizar morcilla criolla de buena calidad, con similares resultados.
A veces la sencillez es un buen ingrediente en la cocina, aunque muchos estén acostumbrados a juzgar la calidad en relación con la complejidad. Yo, por mi parte, prefiero lo básico, los sabores puros y la mínima intervención, y recuerden que en gustos no hay disgustos. Para los que me han regañado por utilizar pescados y mariscos, para quienes se ofenden porque mis recetas les resultan difíciles, para quienes aún disfrutan de la belleza de lo simple, aquí les dejo mi morcilla de Burgos con huevo frito. Así, sin más…
Ingredientes
La morcilla de Burgos
4 morcillas de Burgos o criollas
4 huevos
Aceite de oliva
Perejil picado
Sal y pimienta
Preparación
Corte las morcillas en rodajas gruesas. En una sartén con aceite de oliva dore las morcillas por lado y lado. Aparte, en otra sartén con aceite de oliva, cocine los huevos uno a uno y hasta el término deseado. Sirva las morcillas acompañadas con el huevo frito y sazone con sal y pimienta.