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Un pie de pecanas melcochudo y de costra crocante hará de ustedes los mejores anfitriones en estas festividades.
A lo largo de los años, ya varios, que he mantenido esta columna de recetas en El Espectador, al acercarse la época navideña solemos hablar de pavos y perniles, que son los protagonistas por tradición de las cenas decembrinas. Este año vamos a saltarnos el plato principal para ir directo al postre, que es uno de los tristes olvidados de Navidad.
Por eso quiero proponerles que den un cierre magnífico a sus cenas con un pie de pecanas melcochudo y de costra crocante, para sorprender a sus invitados y dejarles un buen recuerdo de la velada.
Para mí, diciembre significa nueces, castañas, pistachos, macadamias, pecanas, almendras y todos los demás frutos secos. Recuerdo las calles de Parías por esta época, con su aroma a castañas asadas, o la tradición americana del pecan pie, las ricas macadamias de Hawái o los pistachos de Oriente Medio, tan tradicionales en mi familia. Llega el invierno y nuestra mesa se colma de frutos secos, y por eso creo que con el postre que les propongo quedarán como excelentes anfitriones.
Por otro lado, y en concordancia con la serie de recetas con huevo, encontrarán en este pie de pecanas un nuevo uso para este ingrediente. Les deseo a todos mis lectores una feliz Navidad, y espero que pongan en práctica las recetas que más les han gustado de esta columna, y que se luzcan con sus invitados.
Ingredientes
Ingredientes para la masa dulce:
1 y 3/4 tazas
de harina cernida
125 gramos de azúcar pulverizada
1 huevo batido
1 cucharadita de vainilla
1/4 de libra de mantequilla
1 pizca de sal
Para el relleno de pecanas:
2 y 1/2 tazas
de pecanas partidas
2 tazas de sirope de maíz
5 huevos batidos
5 cucharadas
de mantequilla
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 pizca de sal
Preparación:
Para la masa, ponga en la batidora la harina, la sal y el azúcar. Agregue poco a poco la mantequilla bien fría cortada en cuadritos. Cuando comience a formar una pasta, adicione el huevo. Añada la vainilla y retire de la batidora. Sobre una superficie enharinada forme un rollo y refrigere al menos durante dos horas. Para el relleno, caliente al baño María los huevos, la mantequilla y el sirope de maíz, hasta que se fundan (no permita que los huevos se cocinen). Extienda la masa hasta alcanzar un centímetro de grosor y forre con ella el fondo de un molde de tartaleta. Acomode encima una capa de pecanas y vierta la mezcla de h uevos y mantequilla. Lleve al horno precalentado a 275 °F durante 50 a 60 minutos.