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Si en Bogotá la movilidad de los vehículos en algunas zonas registra cuatro kilómetros por hora, la misma que la de un peatón, según estudios de la Universidad de los Andes, en Medellín, por estupideces de las autoridades municipales, tampoco nos encontramos alejados de esta catástrofe.
Sucede, como es sabido, que algún genio en el Municipio decidió autorizar un megaconcierto de Juanes en el costado oriental de la avenida del río Medellín, la Regional, y para preparar el escenario decidieron paralizar el tráfico de toda la ciudad con varios días de anterioridad.
Comencemos por afirmar que el Municipio no puede cerrar una vía de carácter Nacional para un concierto de unas cuantas horas del interés de unos pocos. Para quien escribe, Juanes no suscita interés alguno, le desagradan sus exclamaciones soeces, sus conceptos políticos trasnochados y su voz inexistente. Sus conciertos son, ante todo, un espectáculo electrónico.
Un conductor que venía del sur del país y tenía pico y placa, resultó multado debido a la tardanza por la congestión vehicular, porque no alcanzó a salir a tiempo de ella. Otro taxista me dijo que efectuar una carrera mínima le estaba tardando 40 minutos.
Y lo mismo sucede con la productividad de todos, de absolutamente todos los negocios que requieren transportes de insumos, productos terminados, vendedores, trabajadores que lleguen a tiempo, ambulancias con enfermos graves…
Nuestras inconsecuentes autoridades ignoran, al parecer, que las empresas multinacionales , antes de elegir alguna ciudad para instalarse, evalúan cuidadosamente la movilidad vehicular en ellas y consideran este factor como clave para tomar la decisión final de localizarse.
Para quienes piensan más en la productividad y en la movilidad, que en angostar las vías para plantar jardines, les resulta ser fundamental que sus trabajadores no le dediquen más de una hora diaria al traslado al sitio de trabajo. Conducir un vehículo por vías de tránsito intenso durante más de una hora es motivo de tensiones adicionales a las que generan cualquier empleo.
Conclusión: No contamos con autoridades municipales competentes para manejar estos temas. El señor Alcalde no puede eludir su responsabilidad al respecto.