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El periodista Ricardo Puentes Melo publicó en su página de Internet titulada: Periodismo Sin Fronteras, el resultado de una reunión que promovió en Lisboa, capital de Portugal, un señor de nombre Dalmo Accrosini, y a la cual asistió Melo.
El tema de la reunión se centró en desenmascarar ante la comunidad internacional y ante los ciudadanos brasileros que viven en Portugal, los fraudes electorales de una compañía llamada Smartmatic, para la elección de Chávez y Maduro en Venezuela y de la Rousseff en Brasil.
En sus comentarios sobre la reunión, destaca Puentes el hecho de que no se conocen los dueños de esta empresa multinacional y que la mayoría de las direcciones que provee son totalmente falsas. Al decir de Puentes, las explicaciones técnicas de Accrosini fueron muy convincentes y aplaudidas por los brasileros que viajaron expresamente para escucharlo, próximamente las revelará en su página en Internet.
En Colombia se ha rumorado de tiempo atrás que esta empresa fue fundada por Fidel Castro para ganar elecciones en Latinoamérica sin necesidad de disparar un tiro. Por este motivo, pretenden los amigos de las Farc en Colombia establecer el voto y el conteo electrónico sin verificación manual, por medio de dicha empresa experta en fraudes o de cualquier otra para el mismo fin y diferente nombre.
El derecho a votar sin interferencias se reconoce como la base de la democracia. Una sociedad vital depende de la confianza de sus ciudadanos para asegurarse de que las elecciones han sido justas, abiertas y protegidas contra el fraude.
El sistema electoral basado en los papeles y los tediosos conteos que ha utilizado Colombia por cerca de dos siglos pueden parecer lentos, pasados de moda; pero tienen una gran ventaja: los fraudes se pueden detectar. Lo mismo no se puede decir de los costosísimos sistemas electrónicos de moda hoy día.
Quienes hemos programado computadores sabemos de la facilidad para programar que el voto por Pedro Ingenuo se desvíe en milisegundos por Juan Trampas.
También sabemos de los programas que pueden esperar el fin de las votaciones para buscar al azar, también en milisegundos, las personas que no votaron para asignarles un voto por Juan Trampas. Otros problemas mayúsculos, los dueños de los programas, del ‘software’, no permiten que les auditen sus programas por temor a que se los copien, y los dictadores pueden saber por quién votó cada ciudadano para despedirlo si es funcionarlo o expropiarle si es empresario.
Indiscutibles expertos en la programación de los computadores como el fundador de Microsoft, Bill Gates, y destacados políticos alemanes, no recomiendan el voto electrónico sin auditorías manuales simultáneas. Las computadoras son valiosas para la identificación biométrica, para evitar que Juan Trampas no llegue a votar varias veces y con cédulas ajenas.