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De un repaso a la ligera sobre la heredera del Estado soviético, la Federación Rusa, seleccionamos las siguientes cifras para 2017. Población: 146 millones de habitantes. Ingresos por habitante y por año, US$10.000 dólares corrientes. Tasa anual de crecimiento: 1,8%/año. Inflación: 3,5%/año. Déficit fiscal: 0%. Deuda pública: 14% del PIB.
Si Colombia en 2017, de acuerdo con el Banco Mundial, alcanzó un PIB de 309.000 millones de dólares y su población es de 46 millones solamente y no de 50 millones como se creía, pues nuestros ingresos por habitante y por año ascienden a los US$6.700 dólares corrientes. Por tanto, no estamos muy alejados de Rusia. Recordemos que España, por ejemplo, presenta unos ingresos por habitante y por año, también en 2017, en dólares corrientes por US$12.000. Conclusión: Rusia no es un país con población de altos ingresos. Amigos que han viajado por las zonas rurales rusas me han confirmado la pobreza de sus campesinos.
Vladimir Putin completa ya 17 años en el poder; para perpetuarse allí hasta 2024, se inventó una serie de procedimientos legales para que su contendor, Alexéi Navalni, no le compitiera en su última reelección. Pero sí puede Putin reclamar una estabilidad política y una modesta recuperación económica reciente. El carbón y sus derivados representan el 60% de sus exportaciones totales. La propiedad privada se respeta relativamente hoy en Rusia, pero sí siguen practicando el intervencionismo, el favoritismo y la adjudicación de contratos a dedo.
Rusia es una potencia militar temible. Continúan sus intervenciones por medio de las redes sociales para divulgar noticas falsas e intervenir en los resultados de las elecciones por doquier. Se rumora que ha tratado de debilitar la Unión Europea incitado a la población contra los requerimientos fiscales y monetarios establecidos por la Unión en Grecia e Italia.
La Siria del presidente Assad no existiría, quizá, si Rusia no lo hubiera fortalecido y luchado al lado de este tirano. China y Rusia se apoderaron ya del petróleo venezolano. China y Rusia tienen al Medio Oriente a punto de desatar una azarosa guerra de Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos contra Irán. Donde haya oportunidad de crear inestabilidad allí emerge Rusia.
Sin embargo, no todos los vientos soplan en su favor. Su gran aliado, China, en forma silenciosa y astuta, se continúa apoderando de la costa oriental de Rusia, comenzando por la península de Kamchatka, hasta el punto en que en los asentamientos chinos hoy día se habla chino, nadie habla ruso.