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Para consultar el artículo completo ingresar en Google: Robert L. Maginnis on Prohibition and Legalization of Drugs.
Primer mito. La cocaína y la marihuana son menos dañinas que el alcohol y el tabaco. Porque el alcohol y el tabaco tienen mayor impacto en la mortalidad en los Estados Unidos causada por los accidentes de tráfico, los asesinatos, los asaltos, las violaciones, los defectos en los no natos y demás crímenes violentos.
Comencemos por afirmar que por el solo hecho de tolerar algunas sustancias nocivas, no puede esto implicar la legalización de todas las demás. Se estima que tan sólo una de cada diez personas que consumen alcohol con alguna frecuencia termina como alcohólicos. En cambio, el 75 por ciento de los consumidores ocasionales de cocaína, "crak" o de otras drogas fuertes terminan como adictos. La mezcla de marihuana y cocaína puede resultar fatal. La marihuana es más carcinógena que el cigarrillo y afecta más a los fetos que éste.
Segundo mito. La legalización de las drogas reduce la criminalidad. Los legalizadores creen que las mafias involucradas en el negocio desaparecen, los precios de las drogas caen, y los adictos cometen menos crímenes para sostener sus vicios. Las drogas baratas producirán más paranoia, más irritabilidad y más violencia. Un experto afirmó: "Si usted le suministra drogas gratis o baratas a un adicto, eso no lo convierte en un ciudadano responsable, en un buen padre o empleado".
Tercer mito. La legalización tiene sentido económico. Si se impiden las gigantescas utilidades de las mafias, pues nos permitiría esto crear un impuesto sobre las drogas para dedicarlo a la rehabilitación de los drogadictos. Nos permitiría ahorrarnos los costos exorbitantes de combatirlas sin éxito. Algunos expertos consideran que las pérdidas en la productividad y en la salud mental y física de la fuerza laboral, en los accidentes de trabajo, de tránsito, familiares… superarán ampliamente los ahorros aludidos. Los efectos físicos de fumar marihuana pueden durar hasta dos meses. Las nuevas variedades de marihuana son 10 veces más potentes que hace una generación.
Cuarto mito. Criminalizar las drogas equivale a prohibir el alcohol, política que ya fracasó. Falso, el estudio de Maginnis menciona estadísticas que aducen una reducción de los suicidios, los accidentes, las cirrosis, las psicosis y de los crímenes registrados a finales de la década de los años veinte cuando estuvo prohibido el alcohol en los Estados Unidos.
Quinto mito. Otras naciones han legalizado las drogas con éxito. El estudio citado reproduce estadísticas oficiales espantosas sobre el aumento de la adicción y de los crímenes en países como Holanda, Suecia, Suiza, Gran Bretaña… países que han experimentado o legalizado las drogas.
Sexto mito. La legalización de las drogas aporta beneficios a la salud en casos de cáncer, glaucoma, esclerosis múltiple y otras enfermedades. El estudio de Maginnis reproduce numerosos conceptos de profesores de la Universidad de Harvard contra la efectividad de la marihuana en los tratamientos de las enfermedades aludidas.
Séptimo mito. Legalicemos para reducir el número de adictos. La organización estadounidense, Familias en Acción, encontró que, durante la última década, en los 11 estados que han legalizado la marihuana, su uso se ha triplicado entre los adolescentes, duplicado entre los jóvenes profesionales y cuadruplicado entre los adultos mayores.
Octavo mito. La legalización hace parte del respeto a las libertades civiles. "Las personas no pueden ir a la cárcel por los daños que se causan a sí mismos". El argumento de los carlos gaviria de todo el mundo, "el libre desarrollo de la personalidad". Recordemos que no existen "derechos civiles" para perjudicar a la sociedad, las familias o a uno mismo. O sea, las madres a los fetos, los padres a los hijos y esposas, los conductores a sus pares, los trabajadores a sus empleadores…