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Razones de fondo

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El periódico The New York Times ha venido publicando algunas de las razones del presidente George W. Bush para dirigir las actividades productivas, ahora que se apresta a dejar la economía de su país y la de todo el mundo en un estado de postración sin precedentes tras la Gran Depresión de 1929.

Algunos de sus colaboradores señalan como grandes culpables dos principios que están presentes en numerosos discursos de Bush. No se trata, por tanto, de rumores infundados.

Sostenía nuestro desacertado mandatario que si cada americano tenía una residencia propia la economía funcionaría muy bien. Sostenía, así mismo, que el mercado libre, es decir, sin intervención estatal, se constituía en la columna fundamental de toda economía próspera.

Cuando comenzó a inflarse la burbuja de la propiedad raíz en 2004, algunos asesores y congresistas, como John McCaine y otros demócratas, le señalaron a Bush los riesgos que ello entrañaba. Pero no les prestó ninguna atención, la economía marchaba maravillosamente bien para nuestro superficial mandatario.

Alertaron otros a Bush sobre los peligros que entrañaban los préstamos de Freddie Mac y Fannie Mae a los "Ninja", o sea a los "No income, no job, no assets, esto es, los créditos para los sin ingresos, sin trabajo y sin activos". Designó entonces a un reconocido bobalicón amigo suyo para que las inspeccionara. Su informe final se resume así: Todo marcha perfectamente, nunca había habido más estadounidenses de bajos ingresos bajo techo, gracias al Presidente.

El otro error grave que le señalan a Bush y que comparte con el presidente Álvaro Uribe, radica en que ninguno de los dos acierta en el nombramiento de sus subalternos. Ambos acusan dificultades hasta en la selección de un portero.

El nombramiento de Henry M. Paulson Jr. como secretario del Tesoro, ha sido fatal para el plan de rescate de los 700.000 mil millones de dólares. Según un comentarista de The New York Times, se enfocó él inicialmente en el salvamento de las llamadas "hipotecas tóxicas" cuyo monto se avecina a los 3 millones de millones de dólares.

Pero al poco andar, se mudó a solventar los bancos comprándoles acciones(,) a precios superiores al mercado y sin ningún control sobre ellos. Todo porque, según Paulson, las "circunstancias cambiaron". Sí, ciertamente, han venido empeorando éstas por culpa suya para las hipotecas.

Para completar el panorama, nuestro flamante secretario del Tesoro se ha dedicado a pelear con Sheila C. Bair, presidenta de la Compañía Federal de Seguros de depósitos, quien sí apoya enfrentar las "hipotecas tóxicas", puesto que el 55 por ciento de las refinanciadas al comienzo del año no están pagando de nuevo.

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