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Esta nota reproduce párrafos que quizá aporten algunas ideas para reafirmarnos en la sospecha de que, por falta de partidos políticos responsables y clarividentes, nos estamos convirtiendo en un narco-Estado, con una economía ya estancada en opinión de autorizados compatriotas.
El diario digital Debate publicó el lunes 3 de junio un artículo titulado “Hay una campaña para desprestigiar a las Fuerzas Armadas de Colombia”, escrito por el editor, del cual tomo los dos párrafos a continuación:
“Las Farc, el Eln, asociaciones campesinas y algunos políticos, miembros de la Comisión de Paz del Congreso, se reunieron el pasado 27 de abril para iniciar una campaña de desprestigio contra las fuerzas militares de Colombia”.
“El defensor de derechos humanos Diego Villamizar señaló que miembros de las disidencias de las Farc, así como delegados del Eln, de asociaciones campesinas y algunos políticos, miembros de la Comisión de Paz del Congreso de la Republica, sostuvieron un encuentro en la vereda Cerro Azul del municipio de Convención, Norte de Santander, para realizar campañas de desprestigio contra las Fuerzas Militares… El objetivo de la reunión sería ponerse de acuerdo para manipular y amenazar campesinos de la zona, para que testifiquen en contra del Ejército por supuestas violaciones de los derechos humanos”.
También el pasado lunes 3 de junio publicó en La Linterna Azul el señor José Alvear Sanín un buen artículo titulado: “Cómo salir de la dictadura judicial”, del cual reproduzco algunos párrafos:
“… como está ocurriendo en Colombia, donde unos organismos pomposamente llamados “altas cortes” se han arrogado una supremacía sobre las demás ramas del poder, bien sea amedrentando al Ejecutivo, anulando con frecuencia sus decisiones o derogando leyes”.
“Todos estos actos de las cortes, mediante extralimitación jurídica, vienen constituyendo un golpe de Estado permanente, con sentencias absurdas e inapelables. Siguiendo las instrucciones de la extrema izquierda, las cortes se han convertido en los más eficaces ejecutantes del tal ‘nuevo derecho’, surgido del “acuerdo final”, que conduce al país hacia la revolución, poniendo en obra la funesta hoja de ruta de Timo y Santos”.
Coincido con la advertencia de Alvear Sanín. Esta dictadura judicial se ha vuelto tetracéfala y, lo más grave, las cortes están enzarzadas en discusiones rabulescas e interminables. Así colaboran ellas en forma armónica, coordinada y miope con las fuerzas que actúan para la consolidación del narco-Estado en que ya está convertida Colombia.
Comprobación de los vaticinios anteriores: 1. Fracasó en el Congreso, por fortuna, un primer embate de los conspiradores de Cerro Azul contra las Fuerzas Armadas; el ministro de Defensa, Guillermo Botero, y el ascenso del general Nicacio Martínez. 2. La dictadura judicial posesionó al abyecto congresista alias Jesús Santrich señalado como narcotraficante y pedido en extradición. 3. Por enésima vez se archivó otra modesta e incompleta reforma a la justicia, la propuesta en esta ocasión por Cambio Radical. 4. Estancada comienza a estar una economía con un desempleo total y creciente en abril pasado del 10,3% y un temible desempleo juvenil del 17,5%.