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En el Acuerdo Final entre las Farc y el presidente Juan Manuel Santos figura una retrógrada RRI que nos augura una hambruna similar a la que han padecido los países que se han embarcado en estas, a saber: Rusia, China, México, Cuba, Venezuela, Corea del Norte y ¿Colombia?
El Acuerdo propone promover: “el uso adecuado de la tierra de acuerdo con su vocación, para estimular su formalización, restitución y distribución equitativa de la misma… promoviendo la desconcentración de la tierra en cumplimiento de la función social… con criterios de sostenibilidad ambiental, ordenamiento territorial y participación de la comunidad”.
Para tal fin se pactó crear un Fondo de Tierras con distribución gratuita, integrado por 3 millones de hectáreas, y por otro de 7 millones para los beneficiarios de los subsidios del Gobierno para que estos compren ´tierras con vocación agraria´. Provendrán estas tierras de baldíos, de la extinción judicial de dominio por incumplimiento de la vocación agrícola y por daños ecológicos… Provendrán, por tanto, de las tierras candidatizadas entre el Gobierno y las Farc para la expropiación por incumplimientos y daños, según su ´autorizado criterio´.
La RRI convino realizar ambiciosos: “Planes nacionales financiados y promovidos por el Estado, destinados a educación, salud, vivienda, recreación, infraestructura, mercadeo, alimentación, nutrición, crédito, riego, seguridad, pensiones de jubilación para los campesinos ancianos…” Se estima que estos planes le costarán al país no menos de tres billones de pesos por año durante diez años. Las exigencias financieras totales del Acuerdo Farc-Santos son inalcanzables.
Algo más. A la transformación -continúa la RRI- contribuyen el cierre de la frontera agrícola y el apoyo a las zonas de reserva campesina. Curiosamente, dichas zonas coincidirán con las 31 zonas veredales transitorias de normalización creadas inicialmente y con igual número de las radiodifusoras en FM que el Acuerdo Final convino adjudicarles a las Farc en dichas zonas. ¿Fragmentación del país en zonas permanentes de normalización de las plantaciones de coca?
Otra perla. En un plazo no mayor a 2 años se desarrollará un plan de zonificación ambiental, que delimitará la frontera agrícola, las zonas de reserva forestal, las fuentes de recursos hídricos, las fuentes de agua para la población… Esta zonificación puede ocasionar que una zona de explotación petrolera resulte ser suspendida, porque en la zonificación ambiental figura ella como zona agrícola apta solo para plantar maíz. Una finca ganadera en una zona agrícola puede ser candidata a la expropiación con un bajo avalúo realizado entre las Farc y el Gobierno de Santos.
El retrógrado acuerdo aludido insiste en “promover la desconcentración de la tierra en cumplimiento de la función social”. En un mundo con escasez de alimentos, la productividad de la tierra para la alimentación de las ciudades no puede ser menos prioritaria que la función social de la tierra para los campesinos, inferioridad evidente en esta desconcentración.
En este sentido señalan los críticos que en la RRI poco o nada se habla de planes para elevar la producción, se priorizan los minifundios cuya producción tan solo alcanza para el consumo familiar, tragedia que causó el fracaso de las reformas agrarias en algunos de los países citados al comienzo. Se insiste, sí, en los gendarmes para controlar a los campesinos. Es de esperar que no sea para orientar a los campesinos para que voten por el partido de las Farc y no propiamente para proteger las empresas agrarias.