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A trabajar…

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En el fútbol de profesionales se entiende que trabajar es repetir, y hasta el cansancio, jugadas y movimientos que vayan en beneficio de los mismos equipos.

Dicho lo anterior, que no es novedad alguna, y pensando en la última salida de la selección colombiana en la primera fase de las eliminatorias, es de esperar, ya amainada la euforia de los dos estupendos resultados, más concentración en el arquero Ospina quien acusa, me parece, dos debilidades. Se equivoca en el corte de centros sobre su área. Sé que no es fácil para un arquero, porque generalmente delante de él existe un tumulto de jugadores, entre compañeros y rivales. Tiene que elegir el momento preciso para saltar a puñetear y estar preparado para soportar la carga de delanteros, quienes empujan y meten codo. Una equivocación allí es grave. Sólo obtendrá seguridad en la medida que haga un trabajo continuo.

El otro punto crítico continúa siendo, y no solamente en él, el asunto de los saques de balón. Los pelotazos continúan siendo los favoritos en la errada creencia de que así se aleja el peligro y se generan opciones de un contragolpe. Generalmente, el balón retorna mucho antes de lo pensado a su propio terreno. Sigo creyendo que el saque con la mano hacia los costados es más seguro, así no se gane mucho espacio, pero se prepara un comienzo de juego más sereno. Ver a Juan Carlos Henao hoy, en el Caldas, es una prueba clara de lo anterior.

Pékerman tendrá que trabajar mucho en el diseño de la pareja de zagueros centrales. Tiene de dónde escoger, lo mismo que en la línea de volantes, de los llamados de primera línea o de contención, por identificarlos de alguna forma, porque los laterales, están claros en cuanto a Zúñiga y Armero. James, Falcao, Teófilo y Cuadrado son los dueños de los puestos. Todo está supeditado al momento futbolístico en que a ellos los encuentre el 12 de octubre.

En el fútbol del fin de semana, vi actitud tanto en Once Caldas como Envigado en los segundos tiempos. Sin definición, aunque peleando hasta el final, el Medellín ganó más agazapado, esperando, que atacando. El Huila localizó sus primeros puntos en casa, sin público y con ganas. El arquerito inexperto que puso el Cali facilitó la victoria del Tolima, que sin Robin Ramírez aprovechó los obsequios de los verdes, mientras Equidad, como ya es costumbre, después de un comienzo tambaleante parece enderezar el caminado. Millos, como cualquier equipo, comprobó que siempre hay un día para perder el invicto.

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