Publicidad

Anunciada

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Parodiando al escritor más importante, la designación de Hernán Darío Gómez como técnico de Colombia resultó ser la crónica de un nombramiento anunciado.

La Federación dio y dio largas para señalarlo como único capaz de llevar la selección al mundial.

Durante un largo período, mientras sanaban las heridas de la última eliminación, hubo silencio. Después se filtraron las intenciones del señor Bedoya, atornillado a su cargo como cualquier político de pacotilla, de esos que sólo piensan en la pensión y en su bienestar particular. Y fue Bedoya quien, sin ofrecer nombres diferentes al de Gómez, a dedo, señaló a ‘Bolillo’, quien juiciosamente pidió tiempo para presentar su plan de trabajo y las condiciones mínimas para emprender una tarea seria. En esas condiciones, por supuesto debe haber libertad para él, en la escogencia de su grupo cercano.

El famoso comité ejecutivo hace bulto en las reuniones y charlas para dar la sensación de estar comprometido. Sin embargo, al final en acto antidemocrático, Bedoya escogió al técnico y como contentillo, eso al menos cuentan, le dio al comité la facultad de reservarse el derecho a la convocatoria de jugadores, tema en el cual, ni mucho menos resultan expertos.

Gómez, conocido por su largo trabajo en clubes y selecciones, apelará a virtudes conocidas en él: gran motivador, animador de planteles y dispuesto siempre a dar la cara y salir en defensa de sus dirigidos, mecanismo que me parece válido, pues así evita el desgaste en sus jugadores, expuestos siempre al reproche y a la crítica, en la medida que no ofrezcan buenos resultados. La segunda será saber armar bloques defensivos, porque como dice el cuento, es mejor la policía que la seguridad.

Bolillo es inteligente, pide, y con anticipación, respaldo de la afición. En eso estoy de acuerdo, pues no sería justo anticipar críticas sin saber qué va a hacer. Antes que técnico, tendrá que ser un genuino seleccionador, buscando, si no los mejores en los puestos, sí aquellos jugadores capaces de interpretar su libreto. Hace muchos años, todos en Colombia nos inclinábamos por la elección de los mejores en su puesto y los empujábamos a la selección. Los tiempos cambiaron y hoy en día no necesariamente actúan los mejores, sino aquellos disciplinados y prestos a responder.

En conclusión, hay que esperar el detalle del plan de trabajo, las metas y cómo se va a construir una nueva ilusión. Ya habrá tiempo para volver a las peleas de siempre: ¿Cuál debe ser la sede, cuál el sitio de trabajo y concentración, cuáles los juegos amistosos serios?

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido