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Si en algo se parecieron los ganadores de la llave del sábado, Millonarios y Júnior, fue en certificar la dependencia que tienen de Dayro Moreno y Édison Toloza, respectivamente.
Ambos se acostumbraron a jugar en solitario, a rebuscársela como puedan y con sus goles, dar alivio a las hinchadas que esta vez, quizás no hayan sufrido, pero terminaron pidiendo tiempo.
Millonarios sabía, porque ya es costumbre, que la Equidad juega de igual a igual en Techo o El Campín. que necesitaban ganar y en el primer tiempo y en el cierre del juego insistió por el gol. Equidad jugó ordenadamente, mientras Millos quería con Máyer y Vásquez tener control de juego, respaldados por Vargas y el volante africano, quien de paso, muestra orden para jugar y es claro en la salida. con excesiva calma.
Millos sabía de la escasa ventaja con que jugaba y esperaba el desespero del contrario. Menos mal, para los azules siempre Dayro Moreno resuelve la papeleta y asegura el paso a semifinales. El empate de los aseguradores, por Villagra, llegó tarde y fue cuestión de aguantar, porque Vásquez no estuvo a la altura de la necesidad del partido y tampoco Otálvaro que no alcanzó a producir nada benéfico para el equipo. Menos mal para Millonarios y después de ver a Júnior superar con angustia a Itagüí, el asunto está parejo.
Los de Itagüí, como era de esperarse, también jugaron dentro de un estilo que complica a cualquiera y con un delantero luchador y bravísimo para marcar como es Mena. Cuando el juego estaba 2-2 y con un jugador menos, Domínguez con una roja por irresponsable, el juez señaló una pena máxima, si no muy clara, pero que resultó una falta determinante. El juez se comió una mano penalti de Ramírez dentro del área, que no la vio o no la quiso ver. En los últimos minutos Júnior entendió que era preciso esperar y nada más, después de la generosa contribución de Toloza con los dos goles y un incansable movimiento delante de la defensa de Itagüí.
Por eso digo que tanto Millos como Júnior muestran exclusiva dependencia de Moreno y Toloza para el asunto de goles. Menos mal, los dos aprendieron a jugar así, sin esperar compañeros para probables sociedades y se les permite que ensayen desde cualquier distancia y como quieran, sin que esas gestiones lleguen a tildarse de egoísmo. Ambos equipos entienden que jugando para ellos, los pasos, por ahora a semifinales, están garantizados. Millos con empate y Júnior con un 3-2, se dieron por satisfechos.