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Es lamentable que el departamento médico de la selección desconfiara de sus pares en Madrid. Si ellos habían diagnosticado la lesión y las semanas que demandaría la recuperación, no había razón para dudar de la evaluación. Lo cierto es que James viajó inútilmente más de 25.000 millas por no creer. De ahí el oso enorme, grande. El médico Ulloa tiene la palabra y sus explicaciones.
El gozo está referido al puntaje obtenido en la primera fase, lo cual nos lleva a confiar en el rendimiento que se logre en los juegos a disputar en Barranquilla. Nos restan 15 puntos para jugar en el Metropolitano, comenzando con este ante Uruguay.
Conseguir el 100 % del aprovechamiento es misión seria. Pero disponemos de juegos visitantes, como Venezuela, Perú y Ecuador, que, por sus momentos actuales, bien pueden significar puntos.
Veo el panorama con optimismo, porque las matemáticas van aparejadas al fútbol. Pékerman ha podido reemplazar piezas y figuras, y en cada partido y por vía experimental va arrumando puntos. Y si fuera un hombre supersticioso, porque no lo conozco a fondo, metería a Cardona en el último cuarto de hora de cada partido, porque él marcó goles claves y ganó puntos en tres partidos.
Para clasificar hay que aferrarse a diferentes circunstancias. Si no se logra un buen volumen de juego y ataque, es preciso apelar a valores individuales o a la inspiración en jugadas, como la realizada en Asunción por Bacca y Cardona. Por lo pronto, el plan defensivo funciona, y me gustaría ver a Bocanegra ante los uruguayos, porque aportaría más fuerza en marca de Cavani.
Del oso con James al puntaje conseguido, y eso da gozo y esperanzas.