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No solamente para los ocho clasificados, sino para Uniautónoma, que tiene una opción más, en la llamada promoción para seguir en la primera división, los restantes equipos eliminados ingresan en una zona de nerviosismo, de especulación.

Serán unos 260 jugadores profesionales quienes, en vísperas de Navidad, deshojarán la margarita para conocer su inmediato futuro, sin liberar a los cuerpos técnicos de esos mismos grupos. Es evidentemente la cara triste del asunto.

En cambio el optimismo y la cara sonriente pertenecen a quienes salvaron el segundo semestre y en igualdad de condiciones. Hablo de técnicos y jugadores, que van a mirar cómo son las reales posibilidades por premios en los cuadrangulares. Aquellos que no se sientan bien fortificados espiritual y futbolísticamente, al menos tendrán trabajo para un mes larguito.

De la última fecha me gustó el golazo de Johan Arango, de tiro libre, en Manizales. No es la primera vez que luce un fundamento especial para acertar en esa clase de cobros. El Cali, que en un momento pareció encontrar una pareja exitosa en ataque con Herrera y Rivas, finalizó ubicando un goleador con futuro, Miguel Ángel Murillo. Dos convocados por Pékerman jugaron con gesto alto de justificación a su convocatoria. Bocanegra, en Nacional, y el chiquitín Yimmy Chará marcaron goles de clasificación. La forma como Boyacá Chicó enderezó el camino ante el Medellín, demostró una vez más que en el fútbol es preciso ignorar los resultados parciales. No bajar los brazo y echar para adelante. Caso parecido al de Águilas de Pereira, que comenzó abajo en el marcador y venció finalmente.

Por supuesto que la alta dosis de dramatismo se vivió en Barranquilla, donde por culpa de las lluvias y no tanto de Electricaribe, el trompo de poner las quejas, el local al final con un solitario gol superó al Huila y sentencio así el descenso directo de Fortaleza. Creo que fue el momento más dramático de una jornada en la que muchos se despidieron y los afortunados de los cuadrangulares comenzaron desde ya a pensar en mejores navidades.

Quisiera decir que la globalización del fútbol les da alas y permisos a los seleccionadores en Suramérica para llamar jugadores, sin interesar compromisos de equipos. Nacional, en Colombia; São Paulo, en Brasil; River, en Argentina, y alguno más, quisieron, invocando razones comprensibles, que a sus jugadores no los llevaran a jugar fechas Fifa. Por lo pronto las selecciones tienen la sartén por el mango, gracias a los intereses comerciales de la Fifa, y por lo pronto habrá que acostumbrarse. Como el Real Madrid, que este semana debe dejar salir a 14 jugadores por petición de selecciones nacionales. Claro, a los que llaman, se supone, que son buenos, ¿o no?

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