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La seriedad para cumplir los horarios prometidos, el descanso de sólo, y sólo, 15 minutos y la interpretación de los himnos nacionales, por parte de los jugadores y el respeto hacia las decisiones arbitrales, muchas de ellas equivocadas. Todos los participantes en la Eurocopa entregaron lo mejor de ellos, sin renunciar nunca a disputar con intensidad el balón. Sin dramatismo por las eliminaciones, y eso que algunos no escondieron las lágrimas.
En comparación con la Copa América, los jugadores de acá son proclives a armar problemas, a reaccionar para lucir más fuertes espiritualmente que los rivales, y otros detalles de incumplimiento de horarios, y eso por culpa de esa cantidad de jueces nombrados para cada partido, quienes se dejan llevar por los caprichos de técnicos y parecieran desconocer el rigor del reloj.
Ahora bien, Portugal ganó con justicia porque en instantes supo superar accidentes, como el ocurrido con la lesión de Cristiano Ronaldo. En lugar de bajar los brazos y resignarse a la mala suerte, supieron continuar jugando dentro de su estilo, con buena armazón defensiva y con la carta bajo la manga, pues Éder, un jugador de 28 años, marcó soberbio gol, después de ser una especie de centrodelantero, en un plan inédito de los portugueses.
Porque el técnico Fernando Santos siempre dio juego a su pareja de atacantes, Nani y Cristiano, liberados y actuando a lo ancho y largo del campo, sin obligaciones defensivas. En ese punto, es preciso destacar a Nani, quien más de una vez estuvo cooperando con el sistema defensivo, en un ejemplo de lo que debe ser un delantero, un jugador con sacrificio para ayudar a obstruir y atento para ir al ataque.
Saber defender es un arte y Portugal, en pasajes del cierre de la Eurocopa, lo aplicó con éxito y para el tiempo de alargue supo sacar sus laterales y sostener presión sobre el arco de Lloris.
El contraste lo apreciamos en el caso de Griezmann, Pepe y Cristiano. El primero perdió la final de Liga de Campeones con Atlético de Madrid y con Francia en la Eurocopa. Los otros, los de Real Madrid, ganaron las dos finales. A Griezmann le queda el consuelo de ser el goleador del evento.
Portugal sorprendió con Éder y los franceses quedaron lamentando lo que pudo haber sido y no fue.