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Definitivamente los arqueros viven balanceando su vida deportiva entre el villano y el héroe. En la décima fecha del Finalización, nuevamente generosa en goles, que es lo que vale y se aprecia en el fútbol, los porteros fueron protagonistas.

Es curioso que veteranos como Prono Velásquez, Agustín Julio, Adrián Berbia y un joven como Leandro Castellanos, recibieron castigo porque no supieron cubrir o llegar a tiempo al primer palo, como indican los cánones. Si el balón ingresa por el poste más alejado a su puesto, pues vaya y venga, pero si se mete por el que cubre y llega el gol, la responsabilidad es absoluta de él… Y perdieron puntos por ignorar ese principio. Ellos fueron la cara amarga de ese puesto.

El héroe en cambio resultó ser el experimentado Óscar Córdoba en Cali, donde su equipo ganó en una acción aislada y poco común en el partido. Atajó con seguridad, no dio rebotes, estuvo ubicado, supo reaccionar y dos veces los postes le colaboraron.

Vi y me gustó el Pereira-Huila por la entrega de los equipos, las ganas de jugar, sin renunciar ni acusar cansancio. De igual forma lo visto en El Campín, donde Júnior, con su pequeña sociedad de Giovanni Hernández y Teófilo Gutiérrez, estuvo por amargar la noche a los santafereños. Menos mal, como siempre pasó en la historia de los cardenales, el deseo de superación y combatividad los llevó con un jugador menos en el campo a salvar un punto.

Lamentablemente, no todo lo que brilla es oro. Vi el Caldas-Nacional, esperanzado en un buen partido. No resultó así y hasta un error de apreciación del asistente permitió el gol de Marlon Piedrahíta en posición ilícita.

Observé a Medellín chocando con un equipo difícil, ordenado en sus planes como La Equidad, que fue superior en el primer tiempo y después por extraña razón se fue quedando hasta perder los puntos.

Y por último vi cómo en el minuto 93, el Manchester United le ganaba 4-3 a su rival de patio, el City. Y no hubo drama ni reclamos porque al fin y al cabo se cantaron siete goles. Y pude ver tanto fútbol gracias a que estaba solo y en silencio sin saber si esta sesión se repetirá porque Beatriz estaba con mi hija por fuera del país. Disfruté de este vicio hecho balón, para verlo claro y degustarlo.

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